Uno de cada cinco canadienses utiliza o está considerando utilizar medicamentos agonistas de GLP-1 —como Ozempic y Wegovy—, según un estudio nacional del Laboratorio de Análisis Agroalimentario de la Universidad de Dalhousie. La investigación, realizada a más de 8.000 personas, revela que el 46,5% de los usuarios emplea estos fármacos únicamente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, mientras que el 35% los utiliza exclusivamente para la pérdida de peso.
El informe concluye que la rápida adopción de estos medicamentos está generando cambios en los patrones de alimentación y comportamiento del consumidor. Entre quienes los utilizan, el 51,8% reportó pérdida de peso, el 51,4% indicó que come menos, el 27 % acude con menor frecuencia a restaurantes y una cuarta parte ha reducido su consumo de alcohol. También se registran disminuciones en la compra de alimentos: 18,8% compra menos en general, 14,6% adquiere menos carne fresca y 12,1% menos frutas y verduras.
Impacto en la industria alimentaria y ajustes en el mercado
El informe señala que la menor ingesta de productos altos en azúcar, sodio y grasas —debido al efecto supresor del apetito de los GLP-1— está obligando a las empresas del sector alimentario a modificar estrategias y reformular productos. Algunas grandes marcas han iniciado procesos de reestructuración ante la reducción de ventas y el cambio en la demanda de los consumidores.
El estudio también contextualiza estos ajustes con la próxima entrada en vigor de las normativas federales que, a partir del 1 de enero de 2026, exigirán etiquetas frontales de advertencia para productos con altos niveles de azúcares, sodio o grasas. Estas regulaciones, combinadas con la evolución de los hábitos de compra asociados al uso de GLP-1, anticipan una transformación sostenida en el mercado de alimentos y bebidas.
El análisis concluye que el uso creciente de estos fármacos marca una tendencia que influirá en el sector alimentario en los próximos años, tanto en la formulación de productos como en las estrategias de comercialización y en los modelos de consumo cotidiano.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





