Los niños presentan mayores dificultades escolares que las niñas: expertos analizan las causas de la brecha educativa

Los niños y adolescentes varones presentan mayores dificultades que las niñas en varios indicadores de desempeño educativo, una tendencia que ha generado preocupación entre investigadores y especialistas en educación. Las diferencias se observan especialmente en comprensión lectora, calificaciones escolares, participación en clase y finalización de los estudios.
Los datos recopilados en distintos países muestran que las niñas suelen obtener mejores resultados en lectura y desarrollar habilidades de autorregulación desde las primeras etapas de la educación. Estas diferencias pueden influir en el desempeño posterior, ya que la comprensión lectora es fundamental para aprender y resolver actividades en prácticamente todas las asignaturas.
Un análisis publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que, en promedio, las adolescentes superan a los varones en lectura, mientras que las diferencias en matemáticas son menores y, en determinados contextos, favorecen a los niños. Asimismo, los varones representan una proporción mayor de quienes abandonan sus estudios antes de completar la educación secundaria superior.
Hábitos de estudio y participación escolar, entre los factores asociados
Entre las posibles explicaciones de esta brecha figuran las diferencias en los hábitos de lectura, el tiempo dedicado a las tareas y la motivación académica. Según el análisis de la OCDE, los adolescentes varones tienden, en promedio, a dedicar menos tiempo a la lectura fuera del aula y a las actividades escolares en casa, mientras que el uso recreativo de internet puede restar tiempo al estudio.
Las diferencias en autorregulación y comportamiento también pueden influir en la experiencia educativa. Algunos estudiantes presentan mayores dificultades para mantener la atención, organizar sus actividades o adaptarse a las exigencias del entorno escolar. Estas situaciones pueden afectar tanto el aprendizaje como la relación con docentes y compañeros.
Sin embargo, los investigadores advierten que no existe una única explicación para el fenómeno. El contexto socioeconómico, el entorno familiar, las prácticas pedagógicas, la salud mental y las características individuales también influyen en el rendimiento. Por ello, las tendencias generales no permiten anticipar el desempeño de cada estudiante ni significan que todos los niños tengan dificultades académicas.
La brecha educativa también tiene consecuencias en las etapas posteriores. En distintos países de la OCDE, los hombres representan una proporción mayor de quienes abandonan prematuramente la educación, mientras que las mujeres han incrementado su participación en la educación superior. Aun así, persisten diferencias de género en la elección de carreras: los varones continúan más representados en determinadas áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Los especialistas plantean que comprender las necesidades de aprendizaje de niños y niñas es fundamental para diseñar estrategias educativas inclusivas. El fortalecimiento de la comprensión lectora, el acompañamiento individual, el desarrollo de hábitos de estudio y la creación de entornos escolares que favorezcan la participación pueden contribuir a reducir las dificultades y mejorar los resultados académicos.
La evidencia apunta a que la brecha no responde exclusivamente a las capacidades individuales, sino también a factores educativos y sociales que pueden modificarse. Identificar las dificultades desde las primeras etapas escolares permite ofrecer apoyo oportuno y ampliar las oportunidades de aprendizaje para todos los estudiantes.
Redacción de: Karen Rodríguez A.




