Desde la medianoche de hoy Estados Unidos no deja entrar whisky, vino ni cerveza de Canadá: el veto ya está en vigor

A las 12:01 de la mañana de este martes entraron en vigor las prohibiciones con las que Washington le cierra su mercado a un grupo de productos canadienses. No son aranceles nuevos. Es una puerta cerrada, y es la primera vez en la historia que Estados Unidos usa esta ley para algo así.
¿Qué quedó prohibido exactamente?
No es una sola medida sino tres proclamaciones firmadas el 8 de septiembre y publicadas en el Federal Register el 14: la 11061 excluye ciertas bebidas alcohólicas canadienses, la 11062 hace lo mismo con productos lácteos y la 11063 con vehículos. Las tres empezaron a regir a las 12:01 de la mañana, hora del Este, del 29 de septiembre, para la mercancía importada a partir de ese momento.
Según The Canadian Press, las prohibiciones afectan sobre todo a algunas bebidas alcohólicas, derivados lácteos y motocicletas. La lista puntual de cada producto va en los anexos de cada proclamación, que remiten a las partidas del arancel estadounidense. Hasta ayer esos bienes entraban pagando un arancel de 50%. Desde hoy no entran.
El texto deja una sola salida práctica: la mercancía que ya había sido importada pero que todavía no se había declarado para consumo, o retirado de bodega para consumo, antes del 29 de septiembre sigue sujeta al arancel de 50% de la Proclamación 11046, no a la prohibición.
El banco BMO calcula el valor de las exportaciones canadienses afectadas en unos mil millones de dólares estadounidenses.
¿Cómo se llegó hasta aquí?
La cadena está escrita en el propio documento. El 20 de julio, con la Proclamación 11046, Washington impuso aranceles adicionales de 50% con el argumento de que Canadá discrimina al prohibir la compra, distribución o venta de bebidas alcohólicas estadounidenses sin restringir igual las de otros países. Esos aranceles debían regir desde el 19 de agosto.
El 18 de agosto Estados Unidos los suspendió por tres días porque Canadá, según el texto, se comprometió a levantar esa discriminación. La proclamación sostiene que el 21 de agosto Canadá incumplió ese compromiso y dejó de negociar de buena fe, así que los aranceles entraron en vigor el 22. Después, el 27 de agosto, Saskatchewan anunció un recargo adicional de 50% sobre el licor estadounidense a partir del 8 de septiembre, y ese fue el argumento final para pasar del arancel a la prohibición.
Todo se apoya en la sección 338 de la Tariff Act de 1930, una norma de la época de la Depresión. Alfredo Carrillo Obregón, analista de política comercial del Cato Institute, señaló que es la primera vez en la historia que se usa para imponer aranceles y prohibir importaciones, y que la medida «indica el deterioro continuo de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos».
¿Qué dijeron Trump y Ottawa?
Desde la Oficina Oval, este lunes, Trump dijo que espera que la parte canadiense lo contacte en las próximas tres o cuatro semanas y que Estados Unidos «ganará todo». «Van a venir y van a decir: señor, lo sentimos», afirmó. «Han tratado muy, muy mal a Estados Unidos. Creo que se hará un acuerdo, pero va a ser justo». En la misma intervención repitió señalamientos inexactos sobre los aranceles agrícolas canadienses y sus acusaciones recientes contra el sistema migratorio de Canadá.
La oficina del ministro de Comercio Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, respondió con sobriedad. «Tomamos nota de la entrada en vigor de las medidas comerciales que la administración ya había anunciado», dijo su vocero Gabriel Brunet, y agregó que «como ha sido el caso durante los últimos 18 meses, nuestra primera prioridad sigue siendo proteger y apoyar a los trabajadores, agricultores, familias y empresas canadienses frente a estas acciones injustificadas».
Las negociaciones se rompieron a finales de agosto y cada país acusa al otro de haber metido cambios de último minuto. El primer ministro Mark Carney ha acusado a los negociadores estadounidenses de intentar limitar la capacidad de Canadá de firmar otros acuerdos comerciales y de querer recortar las protecciones canadienses a la lengua y la cultura.
¿Cuánto de esto se va a sentir en el bolsillo?
Conviene no exagerar ni minimizar. Según el análisis de The Canadian Press, es poco probable que estas restricciones afecten de forma significativa el crecimiento económico canadiense en el corto plazo, y el propio Carrillo Obregón sostiene que el impacto es limitado en alcance y sobre todo simbólico: la señal de que Washington está dispuesto a sacar más herramientas para arrancar concesiones.
El golpe, eso sí, no se reparte parejo. Cae concentrado en destilerías, cervecerías, viñedos y plantas de procesamiento de lácteos, y ahí sí hay empleo concreto: operarios, embotelladores, bodegueros y conductores. CP24 reportó que una destilería de Ottawa ya está mirando hacia Europa para colocar lo que antes mandaba al sur.
Para el trabajador latino esos son justamente sectores de entrada al mercado laboral canadiense, junto con los centros de distribución y el transporte de carga. La recomendación práctica es corta: si trabaja en una de esas plantas, pregunte esta semana cómo queda el calendario de turnos antes de comprometerse con un gasto grande.
Lo que sigue
Y esto no viene solo. Canadá también enfrenta aranceles de 10% que la administración estadounidense vincula al trabajo forzado en las cadenas de suministro, que no aplican a los bienes que cumplen con el tratado CUSMA, más los aranceles sectoriales que ya golpean al acero, el aluminio, los automóviles y la ebanistería. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, dijo la semana pasada que «no hay urgencia de nuestro lado». La negociación puede destrabarse en tres semanas, como pronostica Trump, o puede no destrabarse. Mientras tanto, el veto ya está operando en las aduanas.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




