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¿De qué trató la expedición?
Durante 52 días, un grupo de Rangers canadienses recorrió en motonieve el Ártico más remoto del país, de oeste a este, siguiendo una ruta que nadie había intentado en 80 años. La travesía partió desde la frontera entre Yukón y Alaska, cruzó los tres territorios del norte y terminó en Churchill, Manitoba, a orillas de la Bahía de Hudson. No fue solo una hazaña de resistencia: fue una declaración de soberanía sobre un territorio que el cambio climático está transformando en uno de los escenarios geopolíticos más disputados del planeta.

Source: 1st Canadian Ranger Patrol Group (Arturo Chang/CBC)
Una ruta que nadie había intentado en ocho décadas
La expedición inició a finales de febrero cerca de la frontera entre Yukón y Alaska. Durante semanas, los Rangers navegaron por terreno de hielo marino, zonas de nieve pesada, tramos montañosos y temperaturas de extremo frío. El recorrido específico de esta travesía no había sido intentado desde hace 80 años, lo que convierte al ejercicio en un hito de capacidad operativa y resistencia humana en condiciones árticas.
No fue un viaje sin contratiempos. Algunos participantes sufrieron envenenamiento alimentario durante el trayecto, hubo un caso de congelación y una prueba de obús presentó fallas. Pero la misión llegó a su destino, y los Rangers cumplieron su función: demostrar que las fuerzas canadienses pueden operar en el territorio más inhóspito del país.
El patrullaje incluyó también colaboración con la Policía Montada del Canadá (RCMP), oficiales de conservación de Parks Canada e industria local, demostrando el carácter interinstitucional y comunitario de este tipo de operaciones.
Soberanía ártica, un asunto urgente
La Operación Nanook-Nunalivut no es solo un ejercicio de resistencia física. Tiene un propósito estratégico claro: demostrar presencia efectiva en el Ártico canadiense en un momento en que ese territorio se vuelve cada vez más relevante geopolíticamente. El cambio climático está derritiendo el hielo ártico a un ritmo acelerado, lo que abre nuevas rutas marítimas y facilita el acceso a recursos naturales del subsuelo antes inaccesibles, atrayendo el interés de potencias como Rusia y China.
Los Rangers Canadienses son una fuerza única: compuestos en gran parte por miembros de comunidades indígenas del norte, aportan un conocimiento local del terreno que ningún entrenamiento convencional puede reemplazar. Son la presencia permanente del Estado canadiense en comunidades a las que las fuerzas convencionales no llegan regularmente.
Para los canadienses que viven en ciudades del sur como: Toronto, Calgary o Vancouver, el Ártico puede parecer otro mundo. Esta operación recuerda que es parte del mismo país: un territorio enorme, complejo y estratégicamente vital, que Canadá se esfuerza activamente por conocer y defender. Es una expedición que es vista como uno de los pasos a tomar para que Canadá, se adueñe y apropie de un territorio que en el papel es suyo, pero que si no es explorado, conocido y reconocido, podría traer problemas para el futuro, en vista de los intereses de otros países en este tipo de recursos y vías que se están abriendo poco a poco con el cambiar del planeta.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





