Pedir asilo por razones relacionadas con la identidad sexual o de género no es una decisión que se toma de un día para otro. Requiere tiempo, valentía y, con frecuencia, la superación de años de miedo. Por eso, una nueva disposición legal en Canadá que penaliza a quienes esperaron más de un año antes de presentar su solicitud de refugio está golpeando de manera desproporcionada a la comunidad 2SLGBTQ+ y a las víctimas de violencia de género.
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¿Qué cambió con la Ley C-12?
La Ley C-12 —oficialmente llamada Ley para Fortalecer el Sistema de Inmigración y las Fronteras de Canadá recibió sanción real el 26 de marzo de 2026 y entró en vigor de inmediato. Su disposición más polémica establece que quienes hayan esperado más de un año desde su primera llegada a Canadá para presentar una solicitud de asilo ya no tienen derecho a una audiencia ante la Junta de Inmigración y Refugiados (IRB).
En cambio, son redirigidos al proceso de Evaluación de Riesgo Previo a la Remoción (PRRA), un trámite por escrito y sin audiencia oral. La diferencia no es menor: históricamente, la tasa de aprobación en la IRB ha rondado el 70%, mientras que en el PRRA es de apenas el 30% para quienes son inelegibles para una audiencia ante la IRB. En la práctica, esto significa que muchas personas que en otro momento habrían obtenido protección ahora enfrentan la deportación.
El gobierno canadiense ya comenzó a enviar cartas de “justicia procesal” marcadas como “redeterminación — inelegibilidad” a decenas de miles de personas cuyas solicitudes tardaron más de un año. Quienes sean declarados inelegibles son retirados de la lista de espera para audiencias orales y colocados en el proceso del PRRA.
¿Por qué afecta más a personas LGBTQ+?
Los abogados especializados en refugio han señalado con claridad que la barrera de un año es particularmente injusta para las personas de la comunidad 2SLGBTQ+. Muchas de ellas llegan a Canadá con visas de estudio o de trabajo, sin ser todavía plenamente conscientes de su orientación sexual o identidad de género, o sin sentirse en un entorno seguro para declararlas. Con frecuencia, los abogados les aconsejaban explorar primero otras vías migratorias, porque el proceso de asilo por razones de identidad sexual es profundamente invasivo.
Con la Ley C-12, esa estrategia legal se convierte en una trampa: quienes esperaron para buscar otras opciones ahora son penalizados precisamente por ese tiempo de espera. Lo mismo ocurre con las sobrevivientes de violencia doméstica, que muchas veces tardan años en sentirse en condiciones de relatar públicamente lo que vivieron.
Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional Canadá, la Asociación Canadiense de Abogados de Refugiados (CARL) y el Consejo Canadiense de Refugiados han calificado la ley como un “ataque contra los derechos de los migrantes” y han exigido exenciones para grupos vulnerables. La Asociación del Foro de la Bar Canadiense también advirtió que la ley crea un sistema de asilo de dos velocidades. Hasta la fecha, el gobierno no ha anunciado ninguna excepción.
¿Qué significa esto para quienes vienen de América Latina?
Para quienes llegaron de países latinoamericanos con altos niveles de homofobia institucional, persecución a personas trans o violencia de género, como algunos países de Centroamérica, México o Colombia esta redirección al PRRA puede ser la diferencia entre quedarse en Canadá y ser deportado a un entorno que pone en riesgo su vida.
Las estadísticas históricas de aprobación de solicitudes de asilo de México ante la IRB ya muestran tasas más bajas que el promedio general. Bajo el nuevo esquema del PRRA, esas posibilidades se reducen todavía más. La comunidad de abogados de refugio pide al gobierno que actúe antes de que los primeros casos lleguen a su etapa final de remoción.
En síntesis: La Ley C-12 fue presentada como una medida para ordenar el sistema de asilo. Pero para las personas LGBTQ+ y las víctimas de violencia de género que necesitaron tiempo antes de dar el paso, se ha convertido en una amenaza real de deportación hacia los mismos peligros de los que huyeron.
Redacción de:Mauricio Navas Talero | LJI Reporter





