Estudio vincula olas de calor extremo con aumento de llamadas por violencia doméstica en Nueva Orleans

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Un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open revela que los episodios de calor extremo en Nueva Orleans están asociados con un incremento en las llamadas por violencia doméstica, especialmente durante las olas de calor prolongadas.

La investigación, elaborada por el Instituto Newcomb de la Universidad de Tulane, el Irset–Institut de Recherche en Santé, Environnement et Travail de la Universidad de Rennes (Francia) y la Universidad de Wisconsin–Madison, analizó 150.523 llamadas relacionadas con violencia doméstica al Departamento de Policía de Nueva Orleans entre 2011 y 2021.

Olas de calor y violencia doméstica: una relación directa

Los datos muestran que cuando las temperaturas, combinando calor y humedad, se encontraban dentro del 10% de los días más cálidos durante al menos cinco jornadas consecutivas, equivalente a entre 34 y 38 grados Celsius, las llamadas por violencia doméstica aumentaron en un 7%.

La mayoría de las denuncias (69,6%) correspondió a disturbios domésticos, mientras que el 22,4% fueron clasificadas como agresión simple. Los investigadores subrayan que se trata del primer estudio que establece un vínculo directo entre calor prolongado y llamadas de violencia doméstica en Nueva Orleans.

“El calor extremo es más que un problema meteorológico: es un problema de salud y seguridad pública”, afirmó Anita Raj, directora ejecutiva del Instituto Newcomb y autora principal. “Debemos considerar la preparación contra el calor como parte de nuestras estrategias de prevención de la violencia”.

Contexto y limitaciones

Luisiana figura de manera constante entre los diez estados de Estados Unidos con mayores tasas de homicidios de mujeres. Solo en mayo de 2023, Nueva Orleans registró el mayor número de llamadas al 911 por violencia doméstica en los últimos doce años.

Sin embargo, los autores advierten que el estudio tiene limitaciones, ya que muchos casos de violencia doméstica no son denunciados y los resultados podrían variar en otras ciudades con diferentes climas y contextos sociales.

“El calor extremo puede afectar no solo la infraestructura, sino también las relaciones humanas”, señaló Arnab Dey, coautor y científico del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego. “Reconocer este vínculo puede ayudar a formular políticas públicas más sensibles”.

Redacción de: Karen Rodríguez A.