Estudio vincula los alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de cáncer de pulmón

0
109

Un nuevo estudio publicado en la revista Thorax sugiere que las personas que consumen grandes cantidades de alimentos ultraprocesados tienen un 41% más de probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes comen menos de estos productos. La investigación, que analizó datos de más de 100.000 personas en Estados Unidos, destaca esta asociación incluso después de ajustar factores como el tabaquismo.

Los alimentos ultraprocesados, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, son aquellos que contienen ingredientes poco habituales en las cocinas domésticas, como aditivos, conservantes, colorantes, emulsionantes y altas cantidades de azúcares, grasas y sales modificadas. Algunos ejemplos incluyen refrescos, patatas fritas, sopas envasadas, fiambres, nuggets de pollo y helados.

Más allá del cigarrillo: nuevas pistas sobre los orígenes del cáncer de pulmón

Aunque fumar sigue siendo el principal factor de riesgo para el cáncer de pulmón, el estudio refuerza la hipótesis de que existen otros elementos involucrados. Según los autores, el procesamiento industrial de los alimentos altera su composición, afecta la absorción de nutrientes y puede generar contaminantes como la acroleína, un compuesto tóxico que también se produce al cocinar grasas y aceites a altas temperaturas.

Expertos como el Dr. David Katz y la Dra. Fang Fang Zhang, quienes no participaron en el estudio, señalan que la relación entre dieta e inflamación podría explicar parte del vínculo con el cáncer. Una alimentación alta en ultraprocesados tiende a tener menor calidad nutricional, lo que puede contribuir a procesos inflamatorios, debilitar el sistema inmunológico y alterar el microbioma intestinal.

Aunque los investigadores aclaran que se trata de un estudio observacional, y por tanto no se puede afirmar causalidad directa, los resultados ofrecen nuevas razones para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y optar por una dieta basada en alimentos frescos e integrales, como frutas, verduras, granos enteros, legumbres, nueces y semillas.

“Una transición gradual hacia alimentos reales puede transformar no solo tu salud, sino también tu preferencia por sabores más naturales”, concluye Katz.

Redacción de: Karen Rodríguez A.