Un equipo internacional de astrónomos liderado por científicos de University of Toronto ha identificado una galaxia extraordinariamente tenue, denominada Candidate Dark Galaxy-2 (CDG-2), que parece estar compuesta casi en su totalidad por materia oscura, el misterioso componente que domina gran parte del universo pero no emite ni refleja luz. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, representa uno de los ejemplos más extremos conocidos de una galaxia dominada por este tipo de materia invisible.
CDG-2 se encuentra a unos 300 millones de años luz de la Tierra en el cúmulo de galaxias de Perseo. A diferencia de las galaxias tradicionales, que brillan con la luz de sus miles de millones de estrellas, esta galaxia es tan débil que pasó inadvertida hasta ahora. Los astrónomos la identificaron gracias a la detección de cuatro cúmulos globulares, agrupaciones compactas de estrellas que orbitan alrededor de galaxias y pueden actuar como indicadores de estructuras ocultas. Al combinar observaciones de estos cúmulos con datos recopilados por el Telescopio Espacial Hubble, el telescopio espacial Euclid de la European Space Agency y el telescopio terrestre Subaru, los investigadores detectaron un tenue resplandor que revela la presencia de CDG-2.

Un laboratorio único para estudiar la materia oscura
La luminosidad total de esta galaxia equivale aproximadamente a la de seis millones de estrellas similares al Sol, y los cuatro cúmulos globulares identificados representan cerca del 16% de esa luz visible. Aun así, los cálculos sugieren que aproximadamente el 99% de la masa total de CDG-2 está compuesta por materia oscura, con solo una fracción mínima constituida por materia ordinaria como estrellas o gas. Esto la convierte en una de las galaxias más dominadas por materia oscura jamás observadas y en un caso excepcional para estudiar cómo se comporta este componente invisible del cosmos.
Los científicos plantean que gran parte del gas necesario para formar estrellas pudo haber sido arrancado por interacciones gravitatorias con otras galaxias en el cúmulo, dejando atrás un “halo” de materia oscura con muy pocos componentes visibles. El análisis de estos objetos tan elusivos ofrece una oportunidad única para comprender mejor la distribución de la materia oscura en el universo y cómo influyen estas estructuras en la formación y evolución de las galaxias.
El hallazgo de CDG-2 no solo amplía nuestro conocimiento sobre la diversidad de galaxias en el universo, sino que también destaca la importancia de combinar datos de múltiples observatorios para detectar objetos extremadamente débiles que de otro modo permanecerían ocultos en el vasto paisaje cósmico.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





