El sistema de salud canadiense enfrenta una creciente preocupación luego de que siete ginecólogos obstetras del Royal Inland Hospital de Kamloops, en Columbia Británica, renunciaran en conjunto durante el fin de semana. La decisión se atribuye a problemas de seguridad derivados de la sobrecarga laboral y la falta de personal médico especializado.
Los médicos anunciaron que continuarán atendiendo a pacientes embarazadas en sus consultorios, pero dejarán de brindar servicios de parto en el hospital, lo que obligará a las pacientes a buscar atención en otros centros de la provincia. Esta situación ha sido descrita como un síntoma de un problema estructural que afecta a todo el país, vinculado a la escasez de profesionales y al debilitamiento del sistema de apoyo en salud femenina.
Escasez de personal y falta de planificación nacional
La Sociedad de Obstetras y Ginecólogos de Canadá advierte que la falta de personal médico y de enfermería está provocando retrasos en la atención, traslados más frecuentes y mayores riesgos para las pacientes. En muchas provincias, la reducción de obstetras, pediatras y enfermeras ha generado demoras en la inducción del parto y dificultades logísticas para trasladar a mujeres embarazadas a hospitales con capacidad de atención.
El problema se agrava por la ausencia de una planificación nacional coordinada, dado que la atención médica en Canadá se gestiona de manera provincial y territorial. Esto ha dificultado la recopilación de datos y la implementación de políticas unificadas para abordar la crisis. Además, la especialidad de obstetricia y ginecología enfrenta una escasez de plazas de formación, lo que limita la llegada de nuevos profesionales.
Expertos sostienen que la creación de una licencia médica canadiense podría aliviar la presión, al permitir que los médicos trabajen temporalmente en otras provincias con escasez de personal. Actualmente, cada provincia exige licencias independientes, un proceso que puede tardar meses y generar altos costos para los profesionales.
La Asociación Médica Canadiense considera que abordar la movilidad laboral y fortalecer los equipos multidisciplinarios —incluidos obstetras, médicos de familia, parteras y enfermeras— será esencial para evitar que episodios como el de Kamloops se repitan en otras regiones del país.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





