Canadá evalúa prohibir de por vida la venta de tabaco a futuras generaciones

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El gobierno federal de Canadá analiza la posibilidad de implementar una legislación que prohíba permanentemente la venta de productos de tabaco a cualquier persona nacida después de 2008, una medida inspirada en iniciativas similares impulsadas recientemente en el Reino Unido.

La ministra de Salud, Marjorie Michel, confirmó que la propuesta se encuentra en fase de estudio y que actualmente está siendo evaluada junto con distintos actores y socios del sector. La iniciativa busca reducir el consumo de cigarrillos y dispositivos de vapeo entre los jóvenes, uno de los principales focos de preocupación en materia de salud pública.

El debate surge tras la aprobación en el Parlamento británico de la llamada Ley de Tabaco y Vaporizadores, que pretende impedir que quienes nacieron después de 2009 puedan comprar estos productos a lo largo de su vida.

Objetivo: una generación libre de humo

Desde el gobierno canadiense, a través de Health Canada, se ha señalado que el país mantiene una estrategia activa para reducir el consumo de tabaco, con una inversión anual de 66 millones de dólares desde 2018 destinada a programas de cesación y reducción de daños.

Canadá se ha fijado como meta disminuir el consumo de tabaco a menos del 5% para el año 2035. Sin embargo, datos recientes muestran que el 11% de los adultos aún fuma, mientras que el uso de vaporizadores también representa un desafío: uno de cada 10 jóvenes entre 20 y 24 años los utiliza a diario.

Un estudio del propio gobierno sobre el impacto de una política de “generación libre de humo” concluye que, a largo plazo, la medida podría generar ahorros de hasta 2.300 millones de dólares en costos de atención médica en un periodo de 50 años. Además, se proyecta un aumento significativo en los años de vida ajustados por calidad, una métrica clave para evaluar beneficios en salud pública.

Aunque la iniciativa podría implicar efectos económicos, como la reducción de ingresos fiscales asociados a la industria tabacalera, el análisis señala que los beneficios en salud compensarían estos impactos.

Por su parte, el ministro de Justicia, Sean Fraser, indicó que aún no ha participado formalmente en el proceso de elaboración de esta política, aunque destacó la importancia de adoptar medidas que reduzcan el consumo de tabaco entre los jóvenes.

La propuesta continúa en fase de evaluación, mientras el gobierno canadiense analiza sus implicaciones sanitarias, económicas y sociales en el marco de su estrategia para avanzar hacia una población libre de humo.

Redacción de: Karen Rodríguez A.

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