Cada mes, millones de familias latinoamericanas reciben desde Canadá, Estados Unidos y Europa una transferencia que no aparece en ningún titular pero que sostiene presupuestos, paga escuelas y cubre medicamentos. Las remesas son, para buena parte de la región, una red de seguridad invisible. Por eso, cuando el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial publican sus perspectivas económicas, la comunidad hispana en Canadá tiene razones para prestar atención.
Contenido
Menos crecimiento del esperado
En su actualización conjunta de abril de 2026, el FMI y el Banco Mundial proyectan que América Latina y el Caribe crecerán este año a un ritmo inferior al del año pasado. El pronóstico general sitúa el avance regional por debajo del dos por ciento, una cifra considerada modesta para una región que necesita generar empleo a gran escala.
Las dos economías más grandes de la región, Brasil y México, enfrentan condiciones financieras internas apretadas, poco margen fiscal para estimular el crecimiento y la incertidumbre derivada de la guerra comercial entre Estados Unidos y sus socios. Ambas potencias tienen una exposición directa a las políticas arancelarias de Washington que limita su capacidad de recuperación.
Colombia, cuya diáspora en Canadá es numerosa, también recibió esta semana un pronóstico revisado a la baja por parte del FMI. La institución redujo sus expectativas de crecimiento para el país, citando condiciones financieras más difíciles y menor inversión. La demanda interna sigue siendo el principal motor de la economía colombiana, impulsada en parte por el empleo y precisamente por las remesas.
El conflicto en medio oriente en el panorama regional
El conflicto en Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz han afectado al panorama regional de forma diferente según cada país. Las economías importadoras netas de energía, como varias naciones de Centroamérica y el Caribe, enfrentan facturas energéticas más altas y un menor impulso para crecer. Los países exportadores de petróleo y gas, como Brasil y Venezuela, podrían verse favorecidos si los precios elevados se mantienen a lo largo del año.
Las remesas podrían cambiar
El Banco Mundial señala que las remesas siguen siendo una fuente de ingreso fundamental para Centroamérica y el Caribe. Pero una desaceleración económica en los países de destino, incluido Canadá, que ha tenido un mercado laboral estable aunque frágil en lo que va del año podría traducirse en transferencias más pequeñas o menos frecuentes. Para quienes envían dinero a sus familias desde Canadá, los tipos de cambio, las comisiones y la situación económica del país de origen son variables que conviene seguir de cerca en los próximos meses.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





