Rogers cerrará seis emisoras de radio: por qué la desaparición de medios locales afecta a toda una comunidad

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Rogers Sports & Media anunció el cierre de seis de sus emisoras de radio fuera de Toronto, una decisión que responde a los cambios en los hábitos de consumo de información y a la caída de los ingresos de la radio tradicional. Aunque la noticia puede parecer un asunto exclusivo de la industria de los medios, especialistas advierten que sus efectos van mucho más allá de las empresas de comunicación.

Cuando desaparece un medio local, una comunidad también pierde una fuente de información sobre temas que afectan directamente su vida cotidiana: cierres de carreteras, decisiones municipales, seguridad pública, elecciones, eventos comunitarios, deportes locales y emergencias.

Los llamados “desiertos informativos” zonas donde ya no existen medios que cubran la realidad local, se han convertido en una preocupación creciente en Canadá. En muchos municipios pequeños y medianos, las emisoras de radio siguen siendo una de las principales fuentes de información para personas mayores, conductores, trabajadores y residentes que no consumen noticias a través de redes sociales.

La decisión de Rogers afectará estaciones ubicadas en Ontario, Columbia Británica, Alberta y Manitoba. La empresa explicó que el consumo de audio continúa migrando hacia plataformas digitales, servicios de streaming y pódcast, una transformación que ha reducido la audiencia y la sostenibilidad económica de muchas emisoras tradicionales.

Sin embargo, expertos en comunicación señalan que el valor de un medio local no puede medirse únicamente por su rentabilidad. Estas emisoras suelen ser las primeras en informar sobre incendios, tormentas, accidentes, cierres de carreteras, problemas en hospitales o decisiones de los gobiernos municipales, asuntos que rara vez ocupan espacio en los grandes medios nacionales.

Para las comunidades inmigrantes, la situación adquiere una dimensión adicional. Muchas personas que llegan a Canadá dependen de medios locales para entender cómo funciona la ciudad donde viven, conocer oportunidades de empleo, acceder a servicios públicos y mantenerse informadas sobre cambios que afectan su vida diaria.

Ese vacío también ha impulsado el crecimiento de medios comunitarios e independientes, que cubren historias específicas de barrios y comunidades culturales. En ciudades como Toronto, donde conviven personas de más de 200 orígenes étnicos, este tipo de periodismo se ha convertido en un puente entre las instituciones y quienes muchas veces no encuentran información en su propio idioma.

El cierre de las emisoras también reabre el debate sobre el futuro del periodismo local en Canadá. Mientras las grandes plataformas digitales concentran cada vez más la publicidad, numerosos medios comunitarios enfrentan dificultades para sostener modelos económicos que les permitan continuar informando.

Paradójicamente, la necesidad de información local nunca ha sido tan evidente. Episodios recientes como tormentas, emergencias sanitarias, incendios forestales o hechos de violencia demuestran que, cuando ocurre una crisis, las personas siguen buscando información confiable sobre lo que sucede en su propia comunidad.

Más allá de la desaparición de seis estaciones de radio, el anuncio de Rogers plantea una pregunta más amplia: ¿quién contará las historias de las comunidades cuando los medios locales desaparezcan?

Para muchos especialistas, esa respuesta será determinante para la salud democrática de las ciudades canadienses en los próximos años.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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