El número ya lo dice todo: más de 15,000 campañas de financiamiento colectivo para “necesidades esenciales” se abrieron en Canadá entre enero y mayo de 2026. Un 8% más que en el mismo período del año anterior. La plataforma que registra estos datos es GoFundMe. Y lo que la gente pide en esas campañas no es ayuda para un viaje, una operación médica compleja o un proyecto de vida ambicioso. Es ayuda para el arriendo. Para el mercado. Para la factura de electricidad.
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¿Cuánto ha crecido esto y desde cuándo?
Desde 2020, el número de campañas canadienses en GoFundMe que mencionan el “costo de vida” creció un 274%. El punto de quiebre fue la inflación de 2022-2023, que golpeó los precios de la vivienda, los alimentos y los servicios al mismo tiempo. Los salarios no siguieron ese ritmo. Y el sistema de protección social tampoco fue lo suficientemente ágil para absorber el impacto.
En 2025, el 81% de los canadienses afirmó que los precios de los alimentos los afectaban y les generaban preocupación activa. El 50% dijo que no estaba seguro de poder pagar el arriendo o la hipoteca el mes siguiente. Cuando esas personas no encuentran una solución en su red inmediata, una parte de ellas termina abriendo una campaña en internet.
¿Quiénes están lanzando estas campañas?
No hay un perfil único. Hay personas mayores con pensiones que ya no ajustan a los precios actuales. Hay trabajadores a tiempo completo que aun así no cierran el mes. Hay familias monoparentales con un solo ingreso y dos o tres hijos. Hay jóvenes que pagan alquileres que nunca volvieron a niveles pre-pandemia aunque sus salarios sí lo hicieran.
Los montos que piden varían: desde $500 para cubrir una factura de servicios hasta $10,000 para pagar un mes de arriendo y alimentación en ciudades como Toronto o Vancouver. Lo que tienen en común es que llegan después de haber agotado otras opciones: el ahorro que no existe, la familia que ya no puede prestar más, los programas de gobierno a los que no califican.
Un profesor de finanzas de la Universidad McMaster lo dijo sin rodeos en declaraciones a CBC Radio: “Cuando llegamos a un punto en que la gente tiene que básicamente mendigar en internet, no es porque quiera. Es síntoma de un problema mucho más profundo.”
¿Qué tiene que ver esto con la comunidad latina en Canadá?
Para muchas familias latinoamericanas, el crowdfunding tiene una barrera adicional: el acceso cultural y lingüístico. No todo el mundo conoce las plataformas, no todo el mundo puede crear una campaña en inglés con la narrativa correcta para que genere empatía, y en muchas comunidades latinas hay una resistencia cultural profunda a pedir dinero públicamente.
Al mismo tiempo, la comunidad latina tiene sus propias redes de solidaridad que funcionan con una lógica paralela pero más informal: el préstamo entre conocidos, el fondo colectivo, el grupo de WhatsApp de la parroquia, la asociación del barrio que junta plata cuando alguien tiene una emergencia. Esas redes absorben una parte de lo que GoFundMe absorbe en comunidades con menos cohesión informal.
Pero el fondo del problema es el mismo. Las 15,000 campañas del primer semestre de 2026 no son casos extremos ni situaciones de crisis puntual. Son el retrato de un sistema de costos que se salió del alcance de demasiadas personas al mismo tiempo. Y en esa categoría, los inmigrantes recién llegados, que llegan sin ahorros, sin red, sin historial crediticio, son los primeros en quedarse sin margen.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





