Trabajan, pero no alcanza: la mitad de quienes van a los bancos de alimentos en Toronto tiene empleo

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El número que más incomoda del informe anual de Daily Bread Food Bank no es el total de visitas, 4.1 millones en el último año fiscal, uno de cada diez personas en Toronto. Lo que más desafía la narrativa del esfuerzo y la superación es este: la mitad de quienes llegan a un banco de alimentos en Toronto tiene empleo. No perdió el trabajo. Va a trabajar. Y aun así no le alcanza para comer bien.

¿Cómo es posible trabajar y necesitar un banco de alimentos?

La ecuación es simple y brutal: cuando el alquiler consume el 55 o el 60 por ciento del salario mensual (algo cada vez más ordinario en Toronto, lo que queda para comida, transporte, ropa y medicamentos no alcanza. Los trabajadores de servicios, limpieza, reparto y cuidado de personas mayores son los que aparecen con más frecuencia en las estadísticas. Ganan el salario mínimo o poco más, y ese salario no creció al mismo ritmo que los arriendos.

A eso se suma una falla estructural que pocos discuten abiertamente: el seguro de empleo canadiense (EI) excluye de facto a una franja creciente de trabajadores. Los conductores de plataformas como Uber o DoorDash, los repartidores de aplicaciones, los trabajadores por contrato a corto plazo: ninguno de ellos cotiza al EI porque son clasificados como trabajadores independientes. Cuando pierden ingresos, no tienen red de protección. Los bancos de alimentos se convierten en esa red.

¿Cuántos son inmigrantes recientes?

Daily Bread no desglosa los datos por origen nacional, pero los coordinadores de varios bancos del área confirman que la proporción de inmigrantes recientes creció de manera notable desde 2023. El perfil más frecuente: alguien que llegó con credenciales válidas, tardó más de lo esperado en encontrar empleo en su área, aceptó un trabajo de menor calificación para estabilizarse, y ahora enfrenta un costo de vida que no esperaba.

En la comunidad latina persiste además un obstáculo que no aparece en ningún informe: el estigma. Ir a un banco de alimentos se siente como admitir que el proyecto de Canadá fracasó. No es así. Es un servicio público, financiado en parte por el gobierno y en parte por donaciones ciudadanas, al que se tiene tanto derecho como a una biblioteca o a un centro comunitario.

¿Cómo funciona y dónde encontrar el más cercano?

La mayoría de los bancos de alimentos de Toronto no piden comprobante de ciudadanía ni de residencia permanente. Basta con un documento de identidad. La primera visita suele incluir un registro sencillo: composición del hogar, dirección, y a partir de ahí se puede acceder con regularidad. Algunos puntos de distribución permiten visitas semanales; otros, mensual.

Daily Bread Food Bank coordina una red de más de 200 agencias en toda la ciudad. En dailybread.ca se puede buscar el punto más cercano por código postal, con horarios y días de atención. North York Harvest Food Bank cubre el norte de la ciudad con una red similar. El sitio 211ontario.ca también permite encontrar bancos de alimentos por ubicación en cuestión de minutos.

¿Qué piden las organizaciones al gobierno?

Daily Bread lleva meses presionando por tres medidas concretas: un aumento real en los montos de asistencia social provincial, un refuerzo del subsidio de vivienda accesible, y una extensión del EI que incluya a trabajadores de plataformas y contratos cortos. El informe dice que los bancos de alimentos no son una solución: son un parche para un problema que requiere política de fondo.

Redacción de: Mauricio Navas Talero — LJI Reporter

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