El alcalde de Newark, Ras Baraka, decretó un toque de queda nocturno en los alrededores del centro de detención de inmigrantes Delaney Hall, en Nueva Jersey, luego de varios días de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
La medida estará vigente entre las 21:00 y las 06:00 horas y se mantendrá hasta nuevo aviso. Según las autoridades locales, la decisión busca prevenir nuevos episodios de violencia y garantizar la seguridad pública tras las protestas registradas en torno a la instalación administrada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las manifestaciones comenzaron después de que cientos de personas detenidas en Delaney Hall iniciaran una huelga de hambre para denunciar presuntas condiciones inadecuadas dentro del centro, incluyendo hacinamiento, deficiencias en la atención médica y retrasos en sus procesos migratorios. Las protestas en el exterior fueron creciendo durante la última semana y derivaron en enfrentamientos con agentes federales y policías estatales.
Durante las jornadas más tensas, las autoridades reportaron múltiples arrestos y el uso de equipos antidisturbios para dispersar a los manifestantes. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, hizo un llamado a mantener protestas pacíficas y advirtió sobre la presencia de agitadores externos que habrían contribuido al aumento de la tensión.
Continúa la controversia sobre las condiciones de detención
El conflicto ha reavivado el debate sobre las políticas migratorias y las condiciones de los centros de detención en Estados Unidos. Organizaciones de derechos humanos, familiares de los detenidos y varios dirigentes políticos han solicitado el cierre de Delaney Hall y una revisión de las condiciones en las que permanecen las personas migrantes retenidas.
Mientras tanto, las autoridades federales informaron que las visitas familiares al centro comenzarán a restablecerse gradualmente después de haber sido suspendidas por motivos de seguridad durante los disturbios. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que las restricciones fueron temporales y necesarias para proteger tanto al personal como a los visitantes.
Delaney Hall, con capacidad para aproximadamente 1.000 personas, se ha convertido en uno de los principales focos de controversia en materia migratoria en Nueva Jersey. Las protestas continúan, aunque bajo nuevas restricciones de seguridad y vigilancia reforzada en la zona.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





