Hay personas que huyeron de sus países en situaciones de emergencia y que hoy viven en un tercer país, sin permiso de residencia formal y sin posibilidad de obtener el documento que ese país les exigiría para irse legalmente. Durante años, ese obstáculo burocrático podía paralizar indefinidamente una solicitud de reasentamiento en Canadá. El IRCC acaba de cambiar eso.
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El problema que existía
Varios países del mundo exigen que sus residentes y visitantes obtengan un permiso oficial de salida antes de abandonar el territorio. Para un refugiado que llegó en condiciones irregulares, que no tiene estatus legal en el país donde espera, o que no puede pagar las tarifas de registro que ese país le cobra, obtener ese documento puede ser imposible.
Hasta ahora, los oficiales del IRCC podían paralizar una solicitud de reasentamiento si el solicitante no podía demostrar que tenía forma de salir legalmente del país de acogida. La nueva instrucción elimina esa barrera: el permiso de salida no es requerido bajo la Ley de Protección de Inmigrantes y Refugiados para emitir una visa de residencia permanente. La incapacidad de obtenerlo no es una razón válida para rechazar una solicitud.
Qué caminos existen cuando no se puede salir
La guía actualizada del IRCC establece tres posibilidades para quienes, ya con la solicitud aprobada, no pueden abandonar el país donde están.
La primera es retirarse voluntariamente de la solicitud. Es una decisión que solo puede tomar el solicitante, no el IRCC por cuenta propia. La segunda es solicitar que el archivo quede en espera por un período definido, generalmente de hasta seis meses, si el oficial considera que la situación puede cambiar pronto. Durante ese tiempo, sin embargo, los exámenes médicos pueden vencer y habría que rehacerlos antes de que el proceso continúe.
La tercera, y la más relevante, es que si el solicitante cumple con todos los requisitos del programa, el oficial aprueba la solicitud y emite la visa de residencia permanente de todas formas. Desde ese momento, el solicitante tiene hasta la fecha de vencimiento de esa visa para salir y viajar a Canadá. Si no lo logra antes de que expire, el archivo se cierra y habría que presentar una nueva solicitud desde el principio.
Cuando hay familia que no puede viajar al mismo tiempo
Hay situaciones en las que el solicitante principal puede salir, pero algunos de sus familiares no pueden hacerlo por las mismas barreras de salida. En casos excepcionales, especialmente cuando existe un riesgo real para la vida o la seguridad, esos familiares pueden ser reclasificados de “acompañantes” a “no acompañantes”. Eso le permite al solicitante principal llegar a Canadá sin que toda la familia quede bloqueada indefinidamente.
La reunificación con quienes quedaron atrás puede buscarse después a través de la llamada Ventana de Un Año, una herramienta específica para refugiados reasentados que permite traer a ciertos familiares declarados en la solicitud original dentro del primer año tras la llegada a Canadá. La aprobación de esas solicitudes posteriores no está garantizada y cada caso se evalúa por separado.
Por qué esto importa para la comunidad latinoamericana
Para muchas familias venezolanas que hoy viven en Colombia, Perú o Ecuador sin estatus legal regularizado, o para familias centroamericanas que esperan en México sin documentos formales, este cambio en las instrucciones del IRCC puede tener un significado concreto. La burocracia del país de tránsito dejó de ser un muro que bloquea el camino hacia Canadá.
No es una solución perfecta, y los tiempos de espera siguen siendo largos. Pero es un reconocimiento oficial de que las barreras que enfrentan los refugiados muchas veces están fuera de su control, y que el sistema canadiense tiene la responsabilidad de no usarlas como pretexto para cerrar puertas.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





