Había familias colombianas, mexicanas, portuguesas e italianas que durante décadas eligieron las escuelas del sistema católico de Toronto en parte porque ahí sus hijos podían seguir en contacto con el idioma de sus abuelos. El programa lleva más de medio siglo funcionando. Y en cuestión de semanas, una decisión del supervisor nombrado por el gobierno provincial de Ontario lo eliminó del horario escolar.
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Qué era el programa y qué le pasó
El Programa Internacional de Lenguas Elementales del Consejo Escolar Católico del Distrito de Toronto, conocido como ILE por sus siglas en inglés, ofrece clases semanales en italiano, portugués, español, filipino, ucraniano y mandarín dentro del día escolar normal. Se imparte en 44 escuelas primarias del sistema y beneficia a unos veinte mil estudiantes. El programa emplea a 77 maestros especializados, todos bajo el sindicato CUPE 3155.
A finales de marzo, el supervisor designado por la provincia para administrar el TCDSB, anunció que el programa sería eliminado del horario escolar a partir del año lectivo 2026-2027. Las clases no desaparecen del todo: se trasladan al sábado, fuera del tiempo escolar oficial. Pero en la práctica, ese traslado borra la participación de una gran parte de las familias: las que trabajan los fines de semana, las que viven lejos de los centros donde se impartirán las clases, las que no tienen cómo llevar a sus hijos en un horario adicional, o sencillamente porque ya no va a ser un espacio que vaya a ser parte activa de la semana de estudio. Es decir, toma un carácter extracurricular.
El Ministerio de Educación de Ontario justificó el recorte señalando que el programa violaba la Ley de Educación provincial, que no incluye las lenguas internacionales entre las materias permitidas en el horario estándar de clases. Padres, sindicatos y organizaciones comunitarias respondieron que la solución era adaptar el marco legal, no eliminar el programa.
La reacción de las comunidades
El impacto fue inmediato. Una petición en Change.org para revertir la decisión superó las setecientas firmas en pocos días y sigue creciendo.
El presidente del CUPE 3155 calificó la decisión de “devastadora y miope”, y señaló que durante décadas el programa enriqueció la vida de los estudiantes, fortaleció la identidad cultural de las comunidades y apoyó los vínculos entre generaciones. Además de los estudiantes, 77 docentes perdieron sus empleos de un día para otro.
Lo que esto significa para la comunidad hispana
Para las familias latinoamericanas en Toronto, el golpe tiene un peso particular. El español es ya el tercer idioma más hablado en Canadá, y en las comunidades inmigrantes la preservación del idioma de origen no es un lujo sino una forma de mantener cohesión familiar a través de las generaciones. Muchos padres llegaron a Canadá con un español que sus hijos entienden, pero ya no hablan con fluidez. El programa era, para muchas de esas familias, el único espacio formal donde esa conexión se alimentaba de manera regular.
La decisión sigue en disputa. Hay consejeros escolares del TCDSB que buscan apoyo del gobierno provincial para revertirla, y organizaciones comunitarias que documentan el impacto para llevar el caso a la Asamblea Legislativa de Ontario.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





