Por qué la carne de res y el pollo cuestan más que nunca en los supermercados canadienses

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Hay algo que muchas familias en Canadá han notado sin que nadie se los diga: la sección de carnes en el supermercado ya no es lo que era. El bistec, el pollo, la carne molida; todo está más caro que hace un año, y la tendencia no muestra señales claras de revertirse a corto plazo. El Informe de Precios de Alimentos de Canadá 2026 documenta el fenómeno con precisión.

¿Qué está pasando con la carne de res?

La carne de res subió con fuerza durante el primer tramo de 2025 y sigue cara en 2026. La razón principal es estructural: las sequías prolongadas en las zonas de cría del oeste canadiense y del norte de Estados Unidos obligaron a los productores a reducir sus hatos durante varios años. Cuando hay menos ganado disponible, los precios suben. Recuperar los niveles anteriores de producción toma tiempo porque los ciclos ganaderos son lentos.

El impacto de los aranceles entre Canadá y Estados Unidos también afecta el precio de la carne. Canadá importa parte de la carne de res que consume, y las barreras comerciales encarecen esas importaciones. El resultado llega al mostrador del supermercado en forma de etiquetas que muchos hogares ya están sintiendo en la billetera.

¿Y el pollo?

El pollo, que históricamente ha servido como alternativa más económica a la res, también está subiendo de precio este año. El sistema de cuotas que regula la industria avícola en Canadá limita la competencia externa y permite que los productores locales mantengan precios más altos que en otros países. A eso se suman los costos de insumos, alimentos para aves, energía, transporte que tampoco han cedido.

¿Qué pueden hacer las familias?

Las familias latinoamericanas tienen algunas ventajas culturales en este contexto: la cocina hispana hace un uso más creativo de los cortes económicos, de las legumbres y del pollo entero, que sigue siendo más barato que los cortes procesados. Las carnicerías especializadas en productos latinos o caribeños muchas veces ofrecen cortes a precios más accesibles que los supermercados de cadena. Los mercados públicos y las compras al por mayor también ayudan a reducir el impacto.

Los expertos en nutrición y economía doméstica recomiendan rotar más entre proteínas: incorporar fríjoles, lentejas, huevos y atún con mayor frecuencia en la semana reduce el costo total sin sacrificar la calidad nutricional.

Se estima que los precios no de este tipo de alimentos no cedan a lo largo del 2026. El conflicto en el medio oriente y la incertidumbre arancelaria, son elementos que no van a hacer fácil que los precios de estabilicen hacia abajo. 

Redacción de:Mauricio Navas Talero | LJI Reporter

 

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