Una reforma silenciosa, pero de enorme alcance entró en vigor en Canadá a finales de 2025. La Ley C-3 eliminó el límite de primera generación que antes impedía que la ciudadanía canadiense se transmitiera más allá de los hijos directos nacidos fuera del país. Ahora, quien pueda demostrar una línea de descendencia ininterrumpida de un ciudadano canadiense; ya sea, abuelo, bisabuelo, o más atrás, puede reclamar la ciudadanía como un derecho adquirido al nacer.
Contenido
¿Qué cambió exactamente con la Ley C-3?
Antes de la reforma, si una persona nació fuera de Canadá de un padre o madre también nacidos fuera del país, aunque ese progenitor fuera ciudadano canadiense no tenía derecho a la ciudadanía por descendencia.
Con la Ley C-3, ese límite desaparece para cualquier persona nacida antes del 15 de diciembre de 2025. No importa cuántas generaciones median entre el ancestro canadiense y el solicitante: si la cadena de ciudadanía no se rompió, la persona puede reclamarla. Para quienes nacen después de esa fecha, se aplican reglas distintas que aún se están definiendo.
¿Puede esto aplicar a personas de origen latinoamericano?
La posibilidad existe, aunque es menos frecuente que en el caso de estadounidenses o europeos. Hay comunidades latinoamericanas en México, Argentina, Chile, Uruguay y otros países, con presencia histórica de inmigrantes de origen canadiense o con ancestros que migraron entre los dos continentes durante el siglo XX. Hay también comunidades de canadienses que emigraron a México o América Central y cuyos descendientes podrían calificar.
Para quien sospeche que tiene un ancestro canadiense, el primer paso es conseguir registros de nacimiento, matrimonio y naturalización que demuestren la cadena de ciudadanía. El trámite se presenta ante IRCC como una solicitud de “prueba de ciudadanía”, no de naturalización. La espera actual para procesar estos casos es de varios meses, dado el alto volumen de solicitudes que llegó especialmente desde Estados Unidos.
¿Qué implica tener ciudadanía canadiense?
La ciudadanía canadiense da derecho a pasaporte canadiense, acceso pleno al sistema de salud y educación pública, derecho a votar y a trabajar sin restricciones. Para quien ya vive en Canadá como residente permanente, la ciudadanía por descendencia significaría saltarse el proceso de naturalización por residencia. Para quien vive en otro país, significa tener la opción de venir a vivir aquí en cualquier momento.
Canadá amplió de manera significativa quién puede ser ciudadano. Si hay un ancestro canadiense en el árbol familiar, vale la pena investigarlo. Podría ser una puerta abierta que nadie sabía que existía.
Redacción de:Mauricio Navas Talero | LJI Reporter





