El gobierno destina más fondos para quienes viven en la calle: la cara de la crisis que muchos prefieren no ver

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No hace falta ir lejos. En Toronto, Vancouver, Ottawa y Calgary, las carpas bajo los puentes y en los parques del centro se multiplicaron en los últimos años. Son personas que cayeron, que no encontraron dónde aterrizar. Y muchos de ellos llegaron a Canadá con expectativas razonables.

Una inversión federal que llega tarde, pero llega

El gobierno federal anunció en abril una inversión importante para extender la Iniciativa para las Personas Sin Hogar No Albergadas (UHEI, por sus siglas en inglés). El programa combina trabajo de campo, equipos que buscan a personas en la calle y las conectan con servicios, con la creación de albergues, viviendas de transición y espacios de apoyo. Los fondos llegan a las provincias y territorios que aporten recursos equivalentes.

El problema, sin embargo, creció más rápido que las soluciones durante los últimos años. La inflación en los alquileres, la escasez de viviendas accesibles y el alto costo de la vida dejaron a muchas personas sin opciones, especialmente a quienes llegaron al país sin una red de apoyo sólida.

Quiénes son y por qué importa saberlo

Aquí hay algo que pocos saben: las personas recién llegadas, solicitantes de asilo, trabajadores temporales cuyo permiso venció, personas en situación irregular, representan una parte creciente de quienes duermen en la calle en ciudades como Toronto y Vancouver. No llegaron buscando eso. Muchos llegaron con contratos que no se cumplieron, renovaciones de permiso que se negaron, habitaciones que resultaron ser trampas.

Organizaciones de base que trabajan con la comunidad hispana, como Romero House en Toronto, llevan años atendiendo a migrantes y refugiados en situación de vulnerabilidad. Los fondos de la UHEI están diseñados en parte para fortalecer exactamente este tipo de organizaciones: las que trabajan con las personas más difíciles de alcanzar desde una oficina.

Dónde acudir si se conoce a alguien en esta situación

Para quienes conocen a alguien, vecino, conocido, familiar recién llegado, que atraviesa inestabilidad habitacional, en cada provincia existen líneas de acceso a albergues de emergencia. En Ontario, el servicio 211 conecta con recursos locales y tiene atención en español. En British Columbia, BC Housing administra una red de albergues con intérpretes disponibles.

Es un tema que muchos en la comunidad hispana prefieren no nombrar, quizás por el peso que tiene en los imaginarios culturales. Pero ver lo que pasa en las calles, y saber que hay recursos disponibles, es también una forma de cuidar a los propios.

A diferencia, de los países latinoamericanos, Canadá, tiene una contemplación dentro de sus planes de gobierno, en pro de ayudar a personas en estas condiciones de vulnerabilidad, no solo a alcanzar condiciones más dignas de vida, sino también para que quienes realmente están dispuestos, puedan salir de estos contextos. 

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter 

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