El costo de la carne de res continúa en aumento en Canadá y, según especialistas del sector agropecuario y alimentario, las presiones no disminuirán en el corto plazo. Con el número de vacas de carne en su nivel más bajo en cuatro décadas, tanto consumidores como negocios enfrentan un impacto sostenido en sus presupuestos y operaciones.
En mercados y carnicerías del país, la demanda sigue siendo fuerte, pero los precios han alcanzado niveles que superan los registros históricos recientes. Comerciantes han debido ajustar sus estrategias para mantener accesibilidad, mientras los compradores optan por alternativas más económicas o sustitutos proteicos.
Sequía histórica y mayor demanda agravan el desbalance
La situación responde principalmente a dos factores: una marcada escasez de ganado y un incremento constante de la demanda. Las provincias del oeste y centro-oeste han enfrentado una sequía severa que deterioró los pastizales, limitando la capacidad de los ganaderos para sostener sus rebaños. La reducción forzada de animales ha generado un retroceso significativo en la oferta nacional.
A esta disminución se suma el crecimiento poblacional impulsado por altos niveles de inmigración, que ha presionado aún más la demanda interna de carne de res. La producción no ha logrado mantenerse al ritmo de este aumento, ampliando la brecha entre oferta y consumo.
Proyecciones de especialistas indican que la recuperación del inventario ganadero tomará varios años. En consecuencia, se prevé que los precios de la carne continúen elevados durante 2025 y posiblemente hasta 2026. Este escenario ha llevado a más consumidores a elegir cortes de menor precio o a sustituir la carne de res por otras proteínas más asequibles.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





