El primer ministro Mark Carney declaró durante la Cumbre del G-20 en Johannesburgo, que no hay ningún “tema candente” para abordar en estos momentos con el presidente estadounidense Donald Trump y que el diálogo se retomará cuando sea necesario.
Según el mandatario canadiense, cuando el gobierno de ese país quiera reanudar las conversaciones sobre comercio, las autoridades de Ottawa estarán dispuestas al diálogo. Espera que la vuelta a la mesa de negociaciones se dé en breve, en las próximas semanas.
Cabe recordar que las conversaciones se truncaron el mes pasado, tras el enojo de Donald Trump por los comerciales pagados por el gobierno de Ontario, que mostraban al ex presidente Ronald Reagan afirmando lo nefasto que eran los aranceles para su país.
La expectativa del gobierno federal es que al retomar las negociaciones se pueda una vez más, tratar sobre los aranceles punitivos impuestos por el gobierno estadounidense al aluminio, al acero y a los automóviles y ver de qué manera pueden eliminarse o reducirse porque están perjudicando mucho a varios sectores de la industria canadiense.
Por su parte, la oposición conservadora federal, responsabiliza al gobierno liderado por Carney por no haber conseguido un acuerdo comercial con Estados Unidos y acusa a los liberales de haber mentido durante las elecciones al haberles prometido a los canadienses que resolverían rápidamente las dificultades causadas por los gravámenes impuestos.
Ruptura cultural en las relaciones
Durante una conferencia internacional de seguridad, realizada el sábado en Halifax, senadores estadounidenses afirmaron que los aranceles impuestos a Canadá han provocado una ruptura cultural en las relaciones entre ambos países, otrora socios privilegiados.
Participaron del Foro Internacional de Seguridad de Halifax, más de 300 representantes de todo el mundo, entre ellos, académicos, políticos, funcionarios gubernamentales, líderes militares y miembros de organizaciones no gubernamentales. El tema central del encuentro de este año es la democracia y el papel que está desempeñando cada país actualmente.
En la conferencia que trataba de las relaciones Canadá-Estados Unidos, se produjo un acalorado debate cuando cuatro senadores estadounidenses hablaron sobre el lugar de su país en el mundo. Obviamente, se habló de los aranceles que tanto daño están causando a la economía canadiense, pero destacaron su preocupación por la reacción a nivel personal.
Para el senador independiente por Maine, Angus King, la mayor preocupación es constatar una ruptura cultural en las relaciones de su país con Canadá. Añadió que es una situación verdaderamente desagradable observar que tras la imposición de los aranceles y la forma como el presidente de Estados Unidos se ha referido a los canadienses, ahora estos, ya no los ven como sus socios, aliados y vecinos, sino más bien, como sus adversarios, finalizó.
Redacción de: J.Bendezu, LJI Reporte





