Un nuevo estudio sugiere que vivir cerca de áreas verdes ayudó a proteger la salud mental de los canadienses en los primeros meses de la pandemia de COVID-19, especialmente entre quienes residen en zonas urbanas.
La investigación, publicada en una revista revisada por pares, encontró que las personas que vivían en vecindarios con más vegetación tenían menos probabilidades de presentar síntomas de depresión durante esa etapa crítica. Los beneficios fueron más evidentes entre quienes no tenían antecedentes de depresión antes de la pandemia.
Beneficio mayor en comunidades vulnerables
El efecto protector fue aún más pronunciado en personas de menores ingresos y con problemas de movilidad, aunque solo en aquellos que no estaban previamente deprimidos.
“Este estudio pone de relieve cómo la planificación urbana y las políticas de salud mental deben priorizar el acceso equitativo a los espacios verdes, con el fin de fortalecer la resiliencia comunitaria”, señaló Paul Villeneuve, autor principal y profesor de la Universidad de Carleton.
El análisis se realizó con más de 13.000 personas de 50 años o más que residen en áreas urbanas, todas participantes del Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento, considerado el más amplio a nivel nacional en su tipo.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





