El cáncer de pulmón ya no es una enfermedad exclusiva de fumadores. La Sociedad Canadiense del Cáncer estima que aproximadamente una cuarta parte de los casos en el país corresponde a personas que nunca han fumado, una proporción que ha ido en aumento en los últimos años. Expertos en salud advierten que la mayoría de estos diagnósticos se presenta en mujeres y, en muchos casos, en etapas avanzadas de la enfermedad.
Factores ambientales y limitaciones en la detección temprana
La evidencia científica indica que la exposición prolongada al gas radón es el principal factor de riesgo de cáncer de pulmón entre no fumadores. Este gas radiactivo, producto de la descomposición del uranio en el suelo y las rocas, puede acumularse en los hogares y está presente en todo el territorio canadiense. Otros factores asociados incluyen el humo de segunda mano, el asbesto y la contaminación del aire, cuyos efectos se intensifican con fenómenos como los incendios forestales.
Actualmente, los programas de detección temprana del cáncer de pulmón en Canadá están dirigidos principalmente a fumadores, lo que deja fuera a la población no fumadora. Esta limitación representa un reto para la identificación precoz de la enfermedad, que suele presentar síntomas leves y difíciles de reconocer en sus primeras etapas.
Los avances en medicina de precisión han mejorado las opciones de tratamiento, al permitir identificar mutaciones genéticas específicas y aplicar terapias dirigidas. Sin embargo, especialistas subrayan la necesidad de ampliar los programas de prevención y diagnóstico para incluir a las personas no fumadoras, ya que el cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de mortalidad por cáncer en el país.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





