Una nueva investigación presentada en el Congreso Científico Internacional de Medios Digitales y Mentes en Desarrollo sugiere que el uso frecuente de redes sociales podría afectar la calidad de la interacción entre madres e hijos pequeños, incluso cuando no hay pantallas presentes.
El estudio, basado en observaciones de 65 madres y sus hijos de entre 2 y 5 años en Alabama, encontró que las madres que pasaban más tiempo en redes sociales hablaban un 29% menos con sus hijos durante sesiones de juego sin dispositivos, en comparación con las madres que usaban estas plataformas con menor frecuencia.
Según los datos, las madres clasificadas como “de alto uso” pasaban un promedio de 169 minutos diarios en redes sociales, mientras que aquellas de “bajo uso” lo hacían durante 21 minutos en promedio. La diferencia en la cantidad de interacción verbal se mantenía incluso cuando los teléfonos no estaban presentes durante el juego. En contraste, otros usos del teléfono, como consultar el clima o el correo electrónico, no mostraron una asociación significativa con la reducción del habla.
Efectos persistentes incluso sin pantallas
El estudio apunta a que el uso de redes sociales podría tener un efecto residual, manteniendo la atención mental de los padres ocupada incluso después de haber cerrado sus aplicaciones. Esto podría disminuir la atención que se presta a los niños durante momentos clave de interacción, como el juego.
El desarrollo del lenguaje en la infancia depende en gran parte de la cantidad y calidad de las conversaciones con adultos. Además, el juego compartido y el contacto visual con cuidadores son fundamentales para el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños. A través de la observación de las reacciones adultas, los niños también aprenden a interpretar qué es prioritario y valioso en su entorno inmediato.
El estudio señala que reservar tiempo sin distracciones para interactuar con los hijos puede ayudar a contrarrestar los efectos de la distracción digital. Incluso períodos breves de atención plena durante el día pueden tener un impacto positivo significativo en el desarrollo infantil.
El estudio reconoce limitaciones metodológicas, incluyendo su carácter correlacional, lo que impide establecer una relación causal directa entre el uso de redes sociales y la disminución del habla parental. Factores como la salud mental, los ingresos y la educación de las madres no fueron considerados. Pese a ello, los hallazgos subrayan la importancia de que padres y madres reflexionen sobre sus hábitos digitales y cómo estos pueden influir, incluso de forma no consciente, en la crianza y el vínculo con sus hijos.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





