Un solo documento puede bastar para probar su ciudadanía canadiense

Hace poco contamos que una ley devolvió la ciudadanía a gente que la había perdido por una regla vieja, y que para reclamarla hay que pedir el certificado de ciudadanía. La duda que queda después de esa noticia es siempre la misma: qué papeles hay que juntar. La respuesta, según la guía que sigue IRCC, es menos exigente de lo que la gente supone. A veces alcanza con uno.

¿Qué hay que probar exactamente?

Dos cosas distintas, y conviene no confundirlas.

Una es el parentesco, o sea demostrar que usted es hijo de quien dice que es su padre o su madre, y así hacia atrás en la línea familiar. La otra es la ciudadanía canadiense de cada persona de esa línea.

Pero hay una excepción que ahorra trabajo. Para el ancestro ancla, que es el pariente canadiense más cercano en su árbol, solo hace falta probar su ciudadanía. El parentesco de esa persona no hay que demostrarlo.

¿Y de verdad basta con un papel?

Puede bastar. La guía de IRCC dice que los oficiales evalúan los casos sobre un balance de probabilidades y que consideran uno o más documentos por cada persona. No existe una regla que obligue a presentar dos.

El caso más claro es el del ancestro ancla nacido en Canadá: ahí un certificado de nacimiento provincial o territorial suele ser todo lo que se necesita, porque ese documento por sí solo establece la ciudadanía en la mayoría de los casos.

¿Cuáles son los documentos que pesan más?

IRCC los divide en dos niveles. Los presentó así en una exposición ante la Association of Canadian Archivists durante el verano.

En el primer nivel están los certificados de nacimiento provinciales o territoriales, los certificados canadienses de ciudadanía o de naturalización, el Certificado de Registro de Nacimiento en el Extranjero, los certificados de naturalización británicos emitidos en Canadá o en Terranova y Labrador, la prueba de haber sido súbdito británico y la prueba de haber tenido la condición de inmigrante admitido. Estas dos últimas sirven para situaciones anteriores al 1 de enero de 1947, y anteriores al 1 de abril de 1949 en el caso de Terranova y Labrador.

En el segundo nivel van los que sirven de apoyo: registros hospitalarios de nacimiento, registros de un médico o de una partera, certificados de bautismo, registros censales, avisos publicados en la Canada Gazette, registros de inmigración y militares, y pasaportes.

Lo importante es que los del segundo nivel no son papel mojado. El oficial está obligado a evaluar toda la evidencia relevante que usted presente, no solo la del primer nivel.

Por dónde empezar a buscar

Primero, cuando pida un certificado de nacimiento, pídalo en formato largo. Es el que trae los nombres de los padres, y esa diferencia es la que convierte el papel en prueba de parentesco.

Segundo, consiga los documentos emitidos por la autoridad original. Una fotocopia vieja que alguien guardó en casa no reemplaza al certificado que expide el registro civil correspondiente.

Tercero, si un registro no existe o no aparece, no abandone el trámite por eso. Documente lo que hizo para buscarlo y explíquelo por escrito en la solicitud. Puede sumar un relato escrito de las circunstancias del nacimiento del ancestro, acompañado de los documentos que sí haya conseguido.

Cuarto, envíe copias claras y a color, y si algún documento está en español o en otro idioma que no sea inglés o francés, consiga una traducción profesional.

Y una recomendación que ahorra meses: si tiene registros que corroboran su caso aunque no sean indispensables, mándelos de una vez. Pedirlos después, en medio del trámite, es lo que más alarga los tiempos.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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