Un hombre armado con una escopeta hiere a un policía en un tiroteo frente a una sinagoga de Belleville, Ontario, la noche de la víspera de Yom Kipur

La noche del domingo 20 de septiembre, mientras la congregación Sons of Jacob se reunía para la víspera de Yom Kipur, la fecha más sagrada del calendario judío, un oficial de la policía de Belleville se cruzó cerca del templo con un hombre de 29 años armado con una escopeta. Hubo un intercambio de disparos y los dos terminaron heridos y hospitalizados. La Unidad de Investigaciones Especiales (SIU) de Ontario, el organismo independiente que investiga cualquier incidente donde la policía causa una lesión grave, tomó el caso esa misma noche.
¿Qué pasó exactamente esa noche?
El tiroteo ocurrió pasadas las 7 de la noche en la esquina de las avenidas Victoria y Bleecker, en Belleville, a unos 175 kilómetros al este de Toronto, según confirmó la propia SIU en su comunicado oficial. Testigos citados por medios locales hablan de entre 20 y 30 disparos, y de una camioneta que terminó sobre la acera en medio del forcejeo.
Adentro del templo había unas 25 personas reunidas para el servicio de Kol Nidre. Nadie resultó herido dentro del edificio, aunque el susto fue real: «Y de repente hubo ‘bang, bang, bang’, y esos fueron los primeros disparos; ahí quedamos todos como en shock», contó el presidente de la congregación, Norm Weddum. Otro asistente, Doug Lobel, describió la escena: «Solo escuchábamos disparos, uno tras otro, y no sabíamos si había un solo tirador, no sabíamos si el oficial seguía ahí afuera, y lo que más nos preocupaba era si el hombre iba a entrar y empezar a dispararnos a nosotros.» Por lo que pasó, la sinagoga canceló los servicios del propio día de Yom Kipur, este lunes.
¿Qué se sabe del estado de los heridos?
El oficial permanece en condición crítica pero estable, y el hombre de 29 años sigue hospitalizado con heridas que ponen en riesgo su vida, de acuerdo con la SIU. Ninguna de las fuentes oficiales consultadas hasta ahora difundió el nombre del sospechoso, y la policía de Belleville salió a aclarar que hubo un solo tirador, después de que circularan rumores sobre un segundo hombre armado.
La SIU, que lleva el caso bajo el número 26-OFI-452, todavía no determinó quién disparó primero ni si el ataque tuvo como blanco deliberado a la sinagoga; la investigación sigue abierta y sus cuatro investigadores de campo continúan reuniendo evidencia.
¿Cómo reaccionaron las autoridades?
El primer ministro Mark Carney condenó el ataque: «Los judíos deben poder practicar su fe con seguridad, vivir vidas judías libres, abiertas y con orgullo. El gobierno de Canadá hará todo lo que esté a su alcance para apoyar a las fuerzas del orden y que el responsable rinda cuentas hasta las últimas consecuencias de la ley.» El premier de Ontario, Doug Ford, escribió que el episodio le resultaba «repugnante», y el alcalde de Belleville, Neil Ellis, fue igual de directo: «Un hecho de violencia así no tiene lugar en nuestra comunidad.» La policía de Toronto y la de la región de York, por su parte, anunciaron más patrullajes junto a sinagogas y otros templos, «por pura precaución.»
Para el hispano que vive en el sur de Ontario, sobre todo en la zona de Toronto donde conviven tantas comunidades de fe distintas, el episodio importa más allá de lo religioso. Vuelve a poner en la mesa una pregunta que no es nueva: qué tan segura es hoy la reunión en un templo, una iglesia o un centro comunitario, algo que a las parroquias y organizaciones latinas de la región tampoco les resulta ajeno. Y la investigación de la SIU sigue en curso, así que varios de estos datos todavía pueden cambiar.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




