Solo 6 de cada 10 latinos en Canadá querían vacunarse contra el covid: el científico argentino Jorge Filmus explica por qué, y qué se hizo para cambiarlo

Jorge Filmus es bioquímico, profesor del departamento de biofísica de la Universidad de Toronto e investigador del Sunnybrook Research Institute, donde descubrió una proteína clave para diagnosticar y tratar el cáncer de hígado. Pero en la comunidad latina de Canadá se le conoce sobre todo por otra cosa: fue una de las voces centrales detrás del Latin American COVID-19 Task Force, la iniciativa que salió a combatir la desconfianza hacia la vacuna dentro de la propia comunidad. En una entrevista con Spanish Media, Filmus contó de dónde viene esa desconfianza, qué se hizo para cambiarla y qué tan accesible es hoy el sistema de salud canadiense para quien acaba de llegar.
De sobreviviente de la dictadura argentina a científico en Toronto
Filmus llegó a Canadá en 1983, justo cuando terminaba la dictadura militar en Argentina y él terminaba su doctorado. “A veces bromeando digo que me escapé de la democracia”, contó, entre risas. Durante la dictadura fue varios años presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, en una época en la que el movimiento estudiantil fue uno de los blancos favoritos de la represión. “Hubo un par de intentos de secuestrarme, pero por suerte me salvé”, dijo. Varios de sus compañeros de facultad desaparecieron y nunca más se supo de ellos. Filmus hizo notar que las dictaduras, y no solo las dictaduras, tienden a llevarse mal con la ciencia: mencionó los recortes al presupuesto científico bajo el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos y bajo el de Javier Milei en Argentina como ejemplos actuales de gobiernos democráticos que le bajan el presupuesto a la ciencia, aunque aclaró que no le parece comparable esa situación con la represión que vivió durante la dictadura.
El descubrimiento que hoy ayuda a diagnosticar y tratar el cáncer de hígado
En 2003, Filmus y su equipo publicaron el descubrimiento de una glicoproteína, el glipicano 3 (GPC3), que se produce en las células del cáncer de hígado pero no en las células normales del cuerpo. Ese hallazgo sirve para dos cosas: ayuda a los patólogos a confirmar si un crecimiento sospechoso en el hígado es realmente cáncer, incluso cuando las células todavía no se ven muy distintas bajo el microscopio, y además permite desarrollar inmunoterapias dirigidas, tratamientos que usan un anticuerpo para llevar una sustancia tóxica directamente a las células cancerosas sin dañar el tejido sano, algo que la quimioterapia tradicional no puede hacer porque circula por todo el cuerpo. Hoy más de 50 empresas biotecnológicas y farmacéuticas en el mundo están probando terapias basadas en ese descubrimiento, con resultados clínicos que Filmus describe como prometedores, para una enfermedad que hasta ahora tiene pocos tratamientos efectivos.
Por qué la comunidad latina desconfiaba más de la vacuna contra el covid
Al comienzo de la pandemia, un estudio del gobierno mostró que solo el 60% de los latinos en Canadá estaban dispuestos a vacunarse, una cifra que a Filmus le pareció alarmante. Según explicó, la razón principal no fue ideológica, a diferencia de sectores de la sociedad canadiense, sobre todo en Alberta, que se opusieron a la vacuna por motivos políticos y que protagonizaron el bloqueo con camiones en el centro de Ottawa durante varias semanas. En el caso de los latinos, dijo Filmus, el problema fue principalmente falta de información en español y desconfianza hacia instituciones que el inmigrante no conoce bien, sumado en algunos casos a miedo de que buscar atención médica pudiera traer problemas migratorios. “Esa gente es más fácil de convencerla de que se vacune que a los que se oponen por la cuestión de ideología”, explicó.
Cómo funcionó el Latin American COVID-19 Task Force
Filmus, que también fue parte de la junta directiva del Canadian Hispanic Congress, ayudó a formar el Latin American COVID-19 Task Force junto con enfermeras, trabajadoras sociales y otros profesionales latinos vinculados al sistema de salud. El grupo hizo dos cosas concretas: difundió información en español a través de medios latinos (incluido Spanish Media) para desmentir mitos y noticias falsas sobre la vacuna, y ayudó a montar clínicas de vacunación donde no se pedían papeles que demostraran el estatus migratorio de la persona. Ese segundo punto, dijo Filmus, fue clave: permitió que la gente se vacunara sin temor a que ese trámite le trajera consecuencias migratorias. El trabajo del grupo también llamó la atención de medios más grandes: el Toronto Star armó una sección con científicos hablando en distintos idiomas, y Filmus fue entrevistado en The National, el noticiero de mayor audiencia de la CBC, desde una de las clínicas de vacunación que había ayudado a organizar.
Qué tan accesible es hoy el sistema de salud para un inmigrante con cáncer
Filmus fue claro en que la situación cambia por completo según el estatus migratorio de la persona. Quien tiene la documentación en regla y la tarjeta de salud provincial (el OHIP, en Ontario) tiene acceso a tratamientos oncológicos de primer nivel, incluidos medicamentos que pueden costar hasta $100,000 al año y que el gobierno cubre por completo. Quien no tiene esa documentación, en cambio, tiene que pagar de su bolsillo, y un tratamiento contra el cáncer puede ser carísimo. Filmus recomendó que todo recién llegado que enfrente una enfermedad como el cáncer busque el consejo de alguien con más tiempo en Canadá que ya sepa moverse dentro del sistema, sobre todo ahora que la escasez de médicos de familia complica el acceso, algo que golpea más a los inmigrantes porque son quienes con más frecuencia no tienen todavía un médico asignado. Su consejo práctico para ese caso: ir directamente a la sala de emergencias de un hospital, que puede servir como puerta de entrada al sistema y evitar la espera por un médico de familia que haga la derivación a oncología.
Su mensaje sobre RFK Jr. y las vacunas hoy
Filmus también habló del papel del secretario de salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., a quien describió como una persona que ha sido “toda su vida un antivacunas”, y recordó que Kennedy recibía dinero de la organización antivacunas que él mismo dirigía antes de asumir el cargo. Según Filmus, la agencia reguladora de medicamentos de Estados Unidos (la FDA) sigue recomendando la gran mayoría de las vacunas a pesar del discurso de su secretario, y puso como ejemplo que, ante un brote de sarampión en Texas este año, el propio Kennedy terminó pidiendo que se vacunara a los estudiantes para frenar el contagio. Sobre el mito de que las vacunas causan autismo, Filmus fue tajante: se basa en un estudio de hace más de 30 años que la propia revista científica que lo publicó terminó retractando, después de comprobar que el investigador nunca pudo entregar los datos originales de su propio estudio.
El mensaje final: la vacuna de otoño es gratis para los mayores de 65
Para cerrar, Filmus quiso dejar un mensaje puntual para la comunidad: el gobierno de Canadá recomienda que las personas mayores de 65 años, el grupo más vulnerable a enfermedades infecciosas, se apliquen este otoño la vacuna contra la variante más reciente del covid y contra la influenza. El trámite es simple y gratuito: solo hay que ir a una farmacia y pedirla. Filmus recordó, además, que se calcula que las vacunas han salvado más de 150 millones de vidas en el mundo, más que cualquier otro descubrimiento de la medicina.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




