Guía para padres latinos: así funciona el colegio público en Canadá, del primer día de clases a la graduación

Para una familia que recién llega a Canadá, o incluso para una que ya lleva un par de años, el sistema escolar puede sentirse como un idioma aparte del idioma mismo: hay créditos en vez de años aprobados en bloque, “streams” en vez de un solo camino hacia la universidad, y un vocabulario propio (JK, ESL, OSSD, OYAP) que casi nadie explica de entrada. Esta guía junta, en un solo lugar, lo que un padre o una madre latina necesita entender para acompañar a su hijo desde el primer día de clases hasta el diploma, ya sea que su hijo esté por empezar el colegio en Canadá por primera vez o que ya lleve un tiempo en el sistema.

¿Cómo está organizado el colegio en Canadá?

La educación pública en Canadá es gratuita y obligatoria, y en la mayoría de las provincias cualquier niño puede asistir sin importar el estatus migratorio de sus padres. El sistema tiene 13 años en total: un año de kínder (en Ontario dividido en dos, Junior Kindergarten a los 4 años y Senior Kindergarten a los 5) y luego los grados 1 a 12. Alrededor del 91% de los estudiantes en Canadá va a una escuela pública financiada con impuestos; el resto va a una escuela privada o recibe educación en casa. El año escolar arranca a fines de agosto o comienzos de septiembre y termina en junio, con clases de lunes a viernes.

Esta guía se enfoca en Ontario, porque es donde vive buena parte de nuestros lectores, pero vale aclarar que cada provincia organiza su sistema a su manera. Quebec, por ejemplo, tiene una estructura distinta: seis años de primaria, cinco de secundaria y después el CEGEP, un programa intermedio entre colegio y universidad que no existe en el resto del país.

¿Qué es distinto frente a lo que muchas familias latinas conocen de su país de origen?

Hay varias diferencias que suelen sorprender a las familias recién llegadas. La primera es que en Canadá casi nunca se repite un año completo: si un estudiante tiene dificultades, la respuesta habitual es darle apoyo adicional (clases de refuerzo, adaptaciones, un plan de educación especial) antes que hacerlo repetir el grado entero, algo mucho más común en varios países de América Latina.

La segunda es el sistema de créditos: en la secundaria de Ontario, cada materia aprobada equivale a un crédito, y el estudiante necesita acumular 30 créditos a lo largo de cuatro años para graduarse, en vez de aprobar “el año” como un bloque único.

La tercera es que no existe un examen único al final del colegio que decida el ingreso a la universidad, como el ICFES en Colombia, el EXANI en México o el ENEM en Brasil. En Canadá, lo que cuenta para entrar a la universidad es el promedio de las materias específicas que el estudiante cursó en los últimos dos años de secundaria, lo cual hace que las materias que elige desde el grado 10 u 11 pesen mucho más de lo que parece a simple vista.

¿Cómo elige mi hijo su camino dentro del colegio?

Hasta 2022, Ontario dividía a los estudiantes desde el grado 9 en dos caminos separados, “academic” o “applied”, en materias como matemáticas, ciencias, inglés y geografía. La provincia eliminó esa división en el grado 9 porque varios estudios, entre ellos el trabajo del investigador Carl James en la Universidad de York sobre estudiantes negros de la región de Toronto, mostraron que el camino “applied” recibía de forma desproporcionada a estudiantes negros, indígenas y de familias de bajos ingresos, lo cual les cerraba puertas más adelante sin que muchas veces la familia se diera cuenta de que eso estaba pasando.

Hoy todos los estudiantes de grado 9 toman el mismo nivel de materias, pero la división “academic” o “applied” reaparece en el grado 10. La diferenciación que más importa a largo plazo llega en el grado 11 y 12, cuando esas mismas materias pasan a codificarse directamente según el destino que preparan: “university” (pensadas para entrar a la universidad), “college” (pensadas para un colegio técnico o comunitario) o cursos orientados al mundo laboral. Esta elección importa: un estudiante que solo toma materias de nivel “college” en grado 11 y 12 no puede, en general, aplicar directo a la universidad sin retomar materias de nivel “university” más adelante. Vale la pena que el padre latino pregunte directamente al consejero escolar (“guidance counsellor”), ya desde el grado 10, qué nivel está tomando su hijo en cada materia y qué puertas deja abiertas o cerradas esa elección.

Existe también un cuarto camino, el Ontario Youth Apprenticeship Program (OYAP), disponible desde el grado 10, que permite a un estudiante de al menos 15 años y con 14 créditos empezar a formarse en más de 140 oficios (electricidad, plomería, cocina, peluquería, tecnología, entre otros), ganando experiencia práctica pagada mientras termina su diploma, sin que esto le impida seguir estudiando después si cambia de idea.

¿Qué pasa si mi hijo no habla inglés o le cuesta el idioma?

Las escuelas evalúan el nivel de inglés del estudiante apenas se inscribe, junto con su nivel de lectura y escritura en su idioma materno. A partir de ahí lo ubican en uno de dos programas: ESL (inglés como segunda lengua), para quien ya sabe leer y escribir bien en su propio idioma y necesita construir vocabulario y gramática en inglés; o ELD (desarrollo de la alfabetización en inglés), pensado para niños con escolaridad interrumpida o sin educación formal previa, que necesitan un apoyo más intensivo porque están aprendiendo a leer y escribir al mismo tiempo que aprenden el idioma.

El apoyo se da de distintas formas: clases pequeñas con un especialista, un maestro que trabaja junto al profesor regular dentro del salón, programas de bienvenida para recién llegados, o evaluaciones adaptadas mientras el estudiante avanza. Como referencia realista, el inglés conversacional suele llegar en uno o dos años, pero el inglés académico (el que se necesita para leer un libro de texto o escribir un ensayo) puede tardar entre cinco y siete años en consolidarse del todo. Los especialistas insisten en un punto que muchos padres no esperan escuchar: mantener fuerte el idioma del hogar ayuda, no atrasa, el aprendizaje del inglés, así que no hace falta, ni conviene, dejar de hablarle a un hijo en español en casa.

¿Cómo inscribo a mi hijo por primera vez?

Inscribir a un hijo en una escuela pública en Ontario no cuesta nada y no depende del estatus migratorio de los padres. Lo que sí hace falta llevar es un documento que confirme la edad del niño (acta de nacimiento, pasaporte u otro documento de identidad o viaje), un comprobante de dirección (una identificación con foto de Ontario, o una factura de servicios o contrato de arrendamiento a nombre del padre o la madre) y el registro de vacunas del niño, si se tiene a mano. La falta de vacunas no impide la inscripción: las unidades de salud pública ofrecen ponerse al día sin costo. Si quien inscribe no es el padre o la madre, se pide además un documento que acredite la custodia o la tutela legal.

La inscripción se puede hacer en cualquier momento del año escolar, salvo el kínder, cuyo registro suele abrir en enero o febrero para el septiembre siguiente. Cada consejo escolar (“school board”) tiene una herramienta en su sitio web para saber cuál es la escuela que le corresponde al niño según la dirección donde vive la familia.

¿Hay ayuda además de la escuela misma?

Sí, y suele ser gratuita. El programa Settlement Workers in Schools (SWIS), presente en buena parte de las escuelas del área de Toronto, conecta a las familias recién llegadas con un trabajador de asentamiento que ayuda con la transición escolar, explica el sistema y orienta en temas prácticos como finanzas, vivienda o los derechos como inquilino. Muchas escuelas refieren a la familia de forma automática apenas se inscribe el niño. Para estudiantes de secundaria, algunas organizaciones ofrecen además una semana de orientación para recién llegados antes de que arranquen las clases, pensada para que el estudiante llegue al primer día ya con una idea de cómo funciona su nueva escuela.

¿Qué se necesita para graduarse de la secundaria en Ontario?

Para obtener el Diploma de Escuela Secundaria de Ontario (OSSD), un estudiante necesita 30 créditos en total, entre materias obligatorias y optativas, con algunos ajustes según el año en que empezó el grado 9; 40 horas de trabajo comunitario o voluntariado; y aprobar la Prueba de Alfabetización de la Escuela Secundaria de Ontario (OSSLT), que tiene alternativas para quien no la pasa al primer intento. Quien empezó el grado 9 en 2024 o después, además, debe aprobar un módulo de educación financiera dentro de la materia de Estudios de Carrera del grado 10. Ninguno de estos requisitos es intuitivo para una familia que viene de un sistema distinto, así que vale la pena pedirle a la escuela, desde temprano, una hoja de ruta clara de cuántos créditos lleva el estudiante y cuáles le faltan.

El primer año en un colegio nuevo, en un idioma nuevo, es difícil para cualquier niño, y también para los padres que intentan entender un sistema que nadie les explicó de entrada. Ninguna pregunta sobre créditos, streams o el ESL es una pregunta tonta, y hacerla a tiempo (al consejero escolar, al maestro de ESL, al trabajador de asentamiento) suele ser la diferencia entre un hijo que navega bien el sistema y uno que pierde oportunidades sin que nadie se dé cuenta a tiempo.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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