Un equipo de investigadores liderado por la University of British Columbia descubrió que los mapaches no solo resuelven acertijos para obtener comida, sino que también lo hacen por simple curiosidad. El estudio sugiere que estos animales poseen una fuerte motivación intrínseca para explorar y aprender, una característica que podría explicar su notable capacidad para adaptarse a entornos urbanos.
Durante la investigación, científicos analizaron el comportamiento de mapaches frente a una caja de rompecabezas diseñada con distintos mecanismos de apertura, como pestillos, puertas corredizas y perillas. En cada prueba se colocaba una única recompensa, un malvavisco, dentro de la caja. Sin embargo, incluso después de haber obtenido la comida, muchos de los animales continuaban manipulando el dispositivo para abrir otros compartimentos. Este comportamiento sugiere que los mapaches buscaban información o nuevas experiencias más allá de la recompensa alimentaria.
Los investigadores describen este fenómeno como “búsqueda de información”, un comportamiento en el que los animales siguen explorando para aprender cómo funciona su entorno, incluso cuando ya no hay una recompensa directa.
Curiosidad y capacidad de adaptación en entornos urbanos
El experimento utilizó una caja con nueve posibles formas de acceso, clasificadas por niveles de dificultad. Cuando las soluciones eran sencillas, los mapaches tendían a explorar varias opciones diferentes. A medida que el desafío aumentaba, preferían usar el método que ya sabían que funcionaba, aunque todavía probaban otras alternativas ocasionalmente.
Los investigadores señalan que este tipo de comportamiento refleja una estrategia similar a la toma de decisiones en humanos: explorar nuevas opciones cuando el riesgo es bajo y elegir una solución conocida cuando el desafío es mayor.
Esta flexibilidad cognitiva podría ser una de las razones por las que los mapaches prosperan en ciudades como Vancouver, donde deben adaptarse a entornos complejos, manipular objetos creados por humanos y encontrar nuevas fuentes de alimento.
Los científicos también destacan que las patas delanteras de los mapaches, altamente sensibles y hábiles para manipular objetos, les permiten interactuar con mecanismos similares a los que se encuentran en basureros, puertas o contenedores urbanos.
Comprender cómo los mapaches aprenden y resuelven problemas podría ayudar a los investigadores a desarrollar mejores estrategias para gestionar la convivencia entre humanos y fauna urbana, así como a comprender por qué algunas especies logran adaptarse mejor que otras a la vida en las ciudades.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





