Jóvenes canadienses cambian smartphones por teléfonos básicos para reducir impacto de pantallas

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Un número creciente de jóvenes canadienses está dejando de lado los teléfonos inteligentes para volver a utilizar dispositivos básicos o teléfonos convencionales, en un intento por reducir el tiempo frente a las pantallas, mejorar su concentración y recuperar una relación más saludable con la tecnología. La tendencia coincide con un estudio realizado en Calgary que busca medir cómo este cambio puede influir en la actividad cerebral.

El proyecto, impulsado por un grupo de estudiantes de secundaria con el apoyo de especialistas en neurociencia, consiste en reemplazar los smartphones por teléfonos con funciones limitadas durante varios meses. Antes de iniciar el experimento, los participantes fueron sometidos a electroencefalogramas cuantitativos (QEEG), una técnica que mide la actividad eléctrica del cerebro. Al finalizar el estudio, se realizarán nuevas evaluaciones para comparar los resultados y determinar si la reducción del uso del teléfono inteligente produce cambios medibles.

Aunque la investigación aún está en desarrollo y el número de participantes es reducido, los organizadores señalan que el objetivo es comprender mejor cómo el uso constante de dispositivos móviles puede afectar la atención, el estado de ánimo y otros procesos cognitivos, especialmente durante la adolescencia, una etapa clave para el desarrollo del cerebro.

Crece el interés por el bienestar digital

El estudio se desarrolla en un contexto de preocupación por el impacto del uso excesivo de smartphones y redes sociales en la salud mental de los jóvenes. Diversas investigaciones han asociado el tiempo prolongado frente a las pantallas con mayores niveles de ansiedad, dificultades para mantener la atención, alteraciones del sueño y sentimientos de aislamiento, aunque los especialistas advierten que la relación es compleja y varía según los hábitos de uso y las características de cada persona.

Quienes han optado por sustituir sus teléfonos inteligentes por dispositivos básicos buscan reducir las notificaciones constantes, el acceso permanente a redes sociales y las distracciones digitales. Los teléfonos convencionales permiten realizar llamadas y enviar mensajes de texto, pero eliminan la mayoría de las aplicaciones que favorecen el uso continuo del dispositivo.

La iniciativa ha despertado interés por ofrecer una nueva perspectiva sobre la relación entre los teléfonos inteligentes y el funcionamiento del cerebro. Los investigadores esperan que los hallazgos contribuyan a ampliar el conocimiento sobre los efectos del uso intensivo de dispositivos móviles para fundamentar nuevas estrategias que promover hábitos digitales más saludables entre niños y adolescentes. 

Redacción de: Karen Rodríguez A.

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