Durante años, las preocupaciones sobre los efectos de los golpes repetidos en la cabeza se han centrado principalmente en deportes de contacto como el fútbol americano. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el fútbol también podría estar asociado con cambios cerebrales a largo plazo, especialmente en jugadores que durante años realizaron remates de cabeza de forma frecuente.
El estudio, presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC 2026), analizó a 142 exfutbolistas profesionales británicos, de entre 30 y 60 años, y los comparó con un grupo de personas sin antecedentes de participación en deportes de contacto. Los investigadores encontraron diferencias estructurales en el cerebro de los exjugadores, particularmente una reducción del volumen de materia gris en regiones relacionadas con la memoria y las emociones.
A pesar de estos hallazgos, la investigación no encontró evidencia de deterioro cognitivo significativo en los participantes evaluados. Solo un pequeño porcentaje presentó signos de atrofia cerebral compatibles con procesos neurodegenerativos, y el estudio no estableció una relación directa con enfermedades como el Alzheimer o la encefalopatía traumática crónica (CTE).
Los especialistas piden más investigación y seguimiento
Los investigadores señalaron que los resultados no demuestran que jugar fútbol provoque enfermedades neurodegenerativas, pero sí refuerzan la necesidad de seguir estudiando el impacto que pueden tener los golpes repetitivos en la cabeza, incluso cuando estos no producen una conmoción cerebral.
Además de las alteraciones observadas mediante resonancias magnéticas, el estudio identificó una mayor prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión entre los exjugadores en comparación con el grupo de control. Los autores consideran que estos hallazgos justifican un seguimiento médico prolongado para comprender mejor las posibles consecuencias del deporte a lo largo de la vida.
En los últimos años, distintas federaciones deportivas han comenzado a introducir medidas para reducir los impactos en la cabeza durante los entrenamientos, especialmente en categorías infantiles y juveniles. Algunas organizaciones incluso han limitado la práctica de los remates de cabeza en jugadores de menor edad como estrategia preventiva.
Los especialistas insisten en que el fútbol continúa siendo una actividad con importantes beneficios para la salud cardiovascular, el bienestar físico y la socialización. No obstante, consideran que las nuevas evidencias deben servir para fortalecer las medidas de prevención, perfeccionar los protocolos de seguridad y ampliar las investigaciones sobre los efectos de los impactos repetitivos en la salud cerebral de los deportistas.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





