El censo de Canadá no es opcional — y muchos latinos aún no lo saben

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Mañana es el Día del Censo en Canadá, y miles de hogares de inmigrantes latinoamericanos aún no han completado el formulario obligatorio que llegó hace semanas. El problema no es indiferencia: es desconocimiento. El censo canadiense funciona de una manera que resulta completamente ajena a quien creció en América Latina, y esa diferencia tiene consecuencias legales que vale la pena entender antes de que sea tarde.

¿Por qué los latinos no estamos acostumbrados a esto?

En la mayoría de los países latinoamericanos, el censo es algo que le pasa al ciudadano: llega un funcionario a la puerta, hace unas preguntas y se va. Es un proceso pasivo, puntual, que ocurre cada diez años y que en muchos lugares no tiene ninguna consecuencia si la persona no está en casa o decide no responder.

En Canadá el modelo es radicalmente distinto. El gobierno no viene a la puerta a preguntar: le envía a cada hogar un código de acceso único y le pide que sea la propia familia quien llene el formulario, en línea, antes de una fecha límite. Es la persona quien tiene que tomar la iniciativa. Y si no lo hace, hay consecuencias legales.

Esa lógica; que la responsabilidad recae sobre el ciudadano o residente, no sobre el Estado, choca con la experiencia que la mayoría de los latinoamericanos traemos de nuestros países de origen. Por eso muchos hogares lo dejan pasar creyendo que no es para ellos, o que alguien más vendrá a recoger la información.

¿A quién aplica el censo canadiense?

La respuesta corta es: a prácticamente todos los que viven en Canadá. El censo incluye a ciudadanos canadienses, residentes permanentes, solicitantes de refugio, y personas que tienen permiso de trabajo o de estudios vigente. Si alguien vive en un hogar en Canadá; sea cual sea su estatus migratorio, ese hogar debe aparecer en el censo.

Statistics Canada, el organismo encargado, ha sido explícito al respecto: la condición migratoria no exime a nadie. Los datos del censo son confidenciales por ley y no se comparten con las autoridades de inmigración ni con ninguna otra agencia del gobierno. El objetivo es contar a las personas que viven en el país, no verificar papeles.

Esto también aplica a las familias mixtas: si en un mismo hogar viven un residente permanente, un estudiante internacional y un familiar en proceso de solicitud de refugio, todos deben ser incluidos en el mismo formulario.

¿Cómo funciona el proceso?

Hace varias semanas, cada hogar en Canadá recibió por correo postal un sobre del gobierno con un código de dieciséis dígitos. Con ese código se accede al sitio web del censo (census.gc.ca) y se completa el formulario en línea. El proceso toma entre veinte y cuarenta minutos, según el tipo de formulario que le haya correspondido al hogar.

Hay dos versiones del cuestionario. La mayoría de los hogares recibe la versión corta, que incluye preguntas básicas: cuántas personas viven en la vivienda, edades, sexo, idioma que se habla en casa y estado civil. Una parte de los hogares recibe la versión larga, que agrega preguntas sobre lugar de nacimiento, origen étnico o cultural, religión, nivel educativo, empleo, ingresos y vivienda. Ambas versiones son obligatorias.

El formulario está disponible en veintiocho idiomas, incluyendo el español. Quienes no tengan acceso a internet pueden solicitarlo en papel o completarlo por teléfono llamando a la línea de ayuda del censo.

¿Qué pasa si no se hace?

Negarse a completar el censo es una infracción a la Ley de Estadísticas de Canadá, y puede resultar en una multa. Los hogares que no respondan recibirán recordatorios por correo, llamadas telefónicas y, si la situación se prolonga, una visita en persona de un trabajador del censo, posiblemente en junio. En julio se envía una carta final de advertencia con aviso de las consecuencias legales.

La mayoría de las veces no llega a más, pero el riesgo es real. Y más allá de la multa, hay un impacto concreto en la comunidad: los datos del censo determinan cómo el gobierno federal distribuye recursos entre provincias y municipios. Cuántos centros de salud, cuántos maestros de ESL, cuántos servicios de apoyo a inmigrantes existen en una ciudad depende, en parte, de que las personas que viven ahí aparezcan contadas.

En síntesis: el censo de Canadá es obligatorio, aplica a todos los residentes sin importar el estatus migratorio, y su fecha límite de referencia es mañana, 13 de mayo. Quien no haya completado el formulario aún tiene tiempo de hacerlo en census.gc.ca usando el código que llegó por correo. Participar no es solo una obligación legal: es también la manera en que la comunidad hispana se hace visible ante el Estado canadiense.

Redacción de: Mauricio Navas Talero — LJI Reporter

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