Lo dijo alguien que conoce Washington desde adentro: “En la práctica, America First ha significado America Alone.” La frase es de Pete Buttigieg, exsecretario de Transporte de Estados Unidos, y resonó en Toronto el fin de semana pasado en la misma cumbre donde el primer ministro Mark Carney anunció que Canadá está abierto a una integración más profunda con su vecino del sur en ciertos sectores estratégicos.
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Una revisión de tratado que llega en un momento inusual
Este verano, Canadá, Estados Unidos y México están obligados a revisar el CUSMA el tratado de libre comercio que reemplazó al TLCAN en 2020. La revisión es obligatoria cada seis años y representa la primera prueba formal de la relación comercial norteamericana desde que las tensiones arancelarias entre Ottawa y Washington alcanzaron niveles históricamente altos.
En ese ambiente cargado, Carney eligió el camino de la propuesta en lugar del del enfrentamiento. Hablando ante un grupo de expertos en política progresista en Toronto el sábado, el primer ministro señaló que Canadá está dispuesto a explorar una integración más profunda en ciertos sectores estratégicos, una señal diplomática de que Ottawa no quiere romper la relación sino remodelarla.
La visión que describió apunta a lo que algunos analistas llaman “Fortaleza Norteamérica”: la idea de que los tres países del continente tienen más que ganar cooperando de cerca en industrias clave que compitiendo entre sí o abriéndose de forma indiscriminada a actores externos.
La paradoja de “America First”
Pero el fondo político de esta negociación es más complejo de lo que parece. La doctrina de “America First” que dominó la política exterior estadounidense en los últimos años produjo el efecto contrario al prometido: en lugar de fortalecer a Estados Unidos, lo fue aislando. Sus aliados históricos: Canadá, la Unión Europea, Japón, Australia, comenzaron a buscar otros socios, a firmar nuevos acuerdos y a reducir deliberadamente su dependencia de Washington.
“En la práctica, America First ha significado America Alone”, dijo Buttigieg en la misma cumbre donde habló Carney. La frase captura con precisión lo que analistas llevan meses documentando: el proteccionismo agresivo de Washington le costó influencia global, credibilidad diplomática y alianzas que tardaron décadas en construirse.
Ahora, con la revisión del CUSMA encima, la pregunta real es si hay voluntad genuina en Washington para negociar de manera justa. Carney fue explícito en un punto: Canadá no usará sus recursos energéticos ni sus minerales críticos como “palanca” en las negociaciones. Es una señal de que Ottawa quiere llegar a una mesa de diálogo, no a un duelo de presiones.
¿Qué significa esto para los hispanos en Canadá?
Para las familias latinoamericanas que viven y trabajan en Canadá, la relación comercial con Estados Unidos no es un asunto abstracto. El país del norte es el destino de la gran mayoría de los bienes que producen las industrias donde trabajan miles de inmigrantes: manufactura, agricultura, construcción y transporte.
Si la renegociación del CUSMA resulta en un acuerdo sólido, esos sectores se estabilizan y el empleo se consolida. Si la negociación fracasa o produce nuevas rondas de aranceles, la incertidumbre puede traducirse en despidos, alzas de precios y más presión económica sobre las familias que menos margen tienen para absorber esos golpes.
Y para quienes envían remesas a sus familias en América Latina, el estado de la economía canadiense importa de forma directa: cuando Canadá crece con estabilidad, quienes dependen de esos ingresos también están mejor.
Lo que está en juego este verano no es solo un tratado de comercio. Es la forma en que el continente se reorganiza después de años de turbulencia, y Canadá, con Carney al frente, parece decidido a tomar la iniciativa.
En síntesis: Carney apuesta a la negociación y a la integración estratégica con Estados Unidos, mientras el mundo constata que “America First” resultó en “America Alone.” La revisión del CUSMA este verano definirá buena parte del futuro económico de Canadá y, con él, el de quienes construyeron su vida aquí.
Redacción de:Mauricio Navas Talero, LJI Reporter





