Nuevo sistema biométrico en Europa provoca largas filas y retrasos en aeropuertos

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La implementación del nuevo sistema de control fronterizo biométrico de la Unión Europea está generando retrasos significativos y extensas filas en aeropuertos y puntos de entrada al espacio Schengen, afectando a miles de viajeros internacionales.

El sistema, conocido como Entry/Exit System (EES), reemplaza el sellado manual de pasaportes por un registro digital basado en datos biométricos, como huellas dactilares e imágenes faciales. Su despliegue comenzó de forma gradual en octubre de 2025 y se completó el 10 de abril de 2026, aplicándose a viajeros de corta estancia provenientes de países no pertenecientes a la Unión Europea, incluidos los canadienses.

El EES opera en los 29 países del espacio Schengen, así como en Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein, y busca mejorar el control migratorio y la seguridad. Desde su lanzamiento, ha registrado más de 52 millones de cruces fronterizos y ha denegado la entrada a más de 27.000 personas, incluidas unas 700 consideradas una amenaza para la seguridad.

Sin embargo, la transición hacia este sistema ha evidenciado problemas operativos. En varios aeropuertos, los controles biométricos han generado cuellos de botella debido a fallas técnicas, falta de personal y limitaciones en la capacidad de los equipos, especialmente en horas pico. En algunos casos, los viajeros han tenido que pasar por múltiples filas para completar procesos de verificación, seguridad y salida del territorio europeo.

Fallas técnicas y alta demanda complican los controles fronterizos

Usuarios del sistema han reportado tiempos de espera que pueden superar las tres horas, muy por encima de los procesos previos que tomaban menos de 30 minutos. Las dificultades incluyen fallos en los escáneres, problemas eléctricos y la necesidad de redirigir a numerosos pasajeros hacia controles manuales cuando los sistemas automatizados no funcionan correctamente.

En aeropuertos como Lisboa, París y Roma, se han registrado largas filas que se extienden por varias áreas de las terminales, con cientos de pasajeros esperando mientras solo unos pocos puntos de control permanecen operativos. Además, la separación de filas por tipo de pasajero, como familias con niños, no ha logrado aliviar la congestión.

Las complicaciones también han obligado a algunos viajeros a modificar sus planes dentro de los aeropuertos, priorizando el paso por controles fronterizos ante el riesgo de perder sus vuelos. Incluso después de completar el registro biométrico, muchos pasajeros enfrentan pasos adicionales de verificación por parte de agentes fronterizos.

Las autoridades europeas han señalado que el sistema responde a la necesidad de modernizar los controles migratorios y reforzar la seguridad, pero los primeros meses de implementación dejan en evidencia desafíos logísticos y tecnológicos que aún deben resolverse. 

Redacción de: Karen Rodríguez A.

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