Ontario enfrenta un creciente debate sobre cambios propuestos a los requisitos de capacitación y licenciamiento para profesionales de la psicología que han generado confusión entre el público y temores sobre la seguridad de los pacientes. La discusión se intensifica en medio de una revisión de las normas que definirían cómo y con qué nivel de formación los psicólogos podrán ejercer en la provincia, lo que ha motivado inquietudes en la comunidad profesional y el público en general.
Los cambios propuestos por el College of Psychologists and Behaviour Analysts of Ontario (CPBAO) implicarían una reducción sustancial de los requisitos de formación práctica supervisada, así como la eliminación de la necesidad de un doctorado para obtener el título de psicólogo. Actualmente, los estándares incluyen años de formación avanzada y práctica supervisada que, según profesionales, son fundamentales para garantizar calidad del diagnóstico e intervención clínica.

Impactos y preocupaciones por la reducción de requisitos
Organizaciones como la Ontario Psychological Association (OPA) y la Canadian Psychological Association (CPA) han expresado que disminuir la profundidad y duración de la formación podría poner en riesgo la seguridad de los pacientes, especialmente en casos complejos como diagnósticos de trastornos de salud mental, evaluaciones forenses o servicios relacionados con trauma. Argumentan que requisitos robustos de formación y evaluación, incluidos exámenes de ética y práctica supervisada, no sólo protegen a quienes buscan atención, sino que también ayudan a que el público entienda las diferencias entre niveles de competencia profesional.
Los críticos señalan que una reducción excesiva del tiempo de capacitación y de los estándares académicos podría generar confusión entre los usuarios de servicios de salud mental sobre las credenciales de los profesionales, lo que complicaría la toma de decisiones informadas sobre dónde y con quién buscar ayuda. Además, opinan que las medidas propuestas no se alinean con estándares nacionales ni internacionales, donde muchos territorios mantienen altos niveles de formación obligatoria antes de permitir la práctica independiente.
Al mismo tiempo, defensores de la propuesta indican que flexibilizar los requisitos podría aumentar la disponibilidad de profesionales capacitados en un sistema de salud mental con alta demanda, una medida que consideran necesaria para mejorar el acceso a servicios en una provincia con escasez de psicólogos. La provincia de Ontario enfrenta retos significativos relacionados con la salud mental de su población, y la expansión de la fuerza laboral en este sector es vista por algunos como una forma de abordar estas brechas.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





