Uno de cada ocho canadienses afirma que ha estado buscando un médico de familia durante más de un año o que ha abandonado por completo la búsqueda, de acuerdo con nuevos datos publicados por el Instituto Angus Reid. Las cifras reflejan un deterioro sostenido en el acceso a la atención primaria en el país durante la última década.
Al comparar los resultados de 2015 con los de 2025, el instituto encontró que la proporción de personas que no tienen médico de cabecera o que tienen dificultades para acceder a uno aumentó un 25%. Paralelamente, el acceso oportuno a consultas se ha reducido: solo el 15% de los canadienses considera que es fácil conseguir una cita en uno o dos días, frente al 24% registrado hace diez años.
Aunque los datos del Instituto Canadiense de Información sobre la Salud muestran que el número de médicos de familia por habitante ha aumentado desde 2015 en casi todo el país, ese crecimiento no se ha traducido en una mejora del acceso para los pacientes. Entre las razones identificadas se encuentran el envejecimiento de la población, la mayor complejidad de las necesidades de salud y la tendencia hacia prácticas médicas más especializadas o con alcance limitado.
Dificultades generalizadas y pérdida de confianza en el sistema
Los problemas de acceso no se limitan a la atención primaria. Entre quienes buscaron atención médica en los últimos seis meses, dos de cada cinco reportaron dificultades para acceder a pruebas diagnósticas, casi la mitad tuvo problemas para obtener una cirugía y el 56% enfrentó barreras para conseguir una cita con un especialista. Incluso los servicios de emergencia presentan obstáculos: el 52% de los encuestados señaló haber encontrado dificultades para acceder a ellos.
Este escenario se da pese a un aumento histórico del gasto en salud. Desde 2015, el gasto total casi se duplicó, pasando de 219 mil millones de dólares a cerca de 400 mil millones, con un incremento aproximado de 130 mil millones en gasto público. Sin embargo, siete de cada diez canadienses consideran que la calidad de la atención sanitaria en su provincia ha empeorado en la última década.
La percepción de deterioro ha alimentado una creciente ansiedad sobre la capacidad del sistema para responder en momentos críticos. Casi tres de cada cinco personas dicen no confiar en que recibirán atención oportuna ante una emergencia médica. A esto se suma un alto nivel de descontento con la gestión política del sector: más del 70% manifiesta insatisfacción con el manejo de la salud por parte de su gobierno provincial.
Las dificultades varían según la región. Saskatchewan registra algunos de los niveles más altos de estrés, con un 41% de residentes que reportan problemas de acceso y un 22% que no tiene médico de familia. En Quebec, casi un tercio de la población carece de médico de cabecera y el 29% tiene dificultades para acceder a uno; además, cerca de uno de cada cinco residentes afirma haber buscado atención primaria por más de un año. La región atlántica también presenta cifras elevadas, con un 39% que reporta dificultades y un 21% sin médico de cabecera.
Los resultados se basan en una encuesta en línea realizada entre el 26 de noviembre y el 1 de diciembre de 2025 a 4.025 adultos canadienses, con un margen de error estimado de ±1,5 puntos porcentuales.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





