Un creciente número de adolescentes en Estados Unidos está utilizando herramientas de inteligencia artificial (IA) no solo como asistentes académicos, sino también como fuentes de orientación emocional, compañía y toma de decisiones cotidianas. De acuerdo con un nuevo estudio de la organización sin fines de lucro Common Sense Media, más del 70% de los jóvenes ha interactuado con algún tipo de “compañero de IA”, y la mitad de ellos lo hace de manera regular.
Estos sistemas, que incluyen plataformas diseñadas para funcionar como “amigos digitales”, como Character.AI o Replika, permiten mantener conversaciones con personalidades programables, a menudo con rasgos personalizados que simulan comprensión y empatía. Aunque herramientas como ChatGPT o Claude fueron creadas para responder preguntas, muchos adolescentes las usan con propósitos similares a los de los compañeros de IA, según los investigadores.
Expertos advierten sobre los riesgos para el desarrollo social y emocional
El informe alerta sobre una tendencia que preocupa a psicólogos, docentes y especialistas en tecnología: el uso excesivo de la IA durante una etapa crítica para el desarrollo de habilidades sociales, identidad e independencia. Un 33% de los adolescentes encuestados indicó haber discutido temas serios con IA en lugar de acudir a personas reales, y un 31% calificó estas conversaciones como igual o más satisfactorias que las mantenidas con amigos.
Los expertos advierten que el constante refuerzo positivo, la disponibilidad ilimitada y la falta de confrontación que ofrecen estos sistemas pueden dificultar que los jóvenes desarrollen competencias sociales esenciales como la empatía, la resolución de conflictos y la lectura de señales emocionales. Además, estudios recientes han identificado que niños tan pequeños como de 8 años también están accediendo a estas herramientas, incluso a través de aplicaciones con contenido no adecuado para menores.
El análisis de Common Sense Media también advierte sobre la existencia de controles de edad poco efectivos en muchas plataformas, así como el riesgo de exposición a contenido sexualizado, consejos nocivos y materiales potencialmente dañinos para la salud mental de los menores. Como medida de precaución, la organización recomienda que los adolescentes no utilicen estas aplicaciones sin una regulación y orientación adecuadas.
La rápida integración de la inteligencia artificial en la vida cotidiana de los jóvenes, especialmente en aspectos emocionales y relacionales, plantea nuevos desafíos tanto para familias como para educadores y responsables de políticas públicas. La investigación subraya la urgencia de establecer marcos éticos y educativos que acompañen esta transformación tecnológica, sin reemplazar la interacción humana necesaria para el desarrollo integral de la adolescencia.
Redacción de: Karen Rodríguez A.





