Quince días le dio Ottawa a Stelco para reversar 500 despidos

La ministra de Industria, Melanie Joly, envió este jueves una carta al abogado general de Stelco. Le da a Cleveland-Cliffs, el dueño estadounidense, quince días para cumplir los compromisos que firmó al comprar la planta o enfrentar acciones legales. La ministra dijo que la desinversión forzada está sobre la mesa.
Qué dice la carta
El reclamo no es moral, es contractual.
Cuando Cleveland-Cliffs compró Stelco en 2024, firmó compromisos legalmente vinculantes bajo la Ley de Inversiones de Canadá. Joly sostiene que esos compromisos fueron determinantes para que el gobierno aprobara la operación y que la empresa no los está cumpliendo. La carta es parte de un proceso legal para presentar evidencia antes de una posible demanda.
Sobre la situación actual, la ministra fue directa: según sus palabras, la empresa sigue tomando pasos para despedir a 500 trabajadores. Consultada por la prensa, Cleveland-Cliffs declinó comentar.
Lo que la empresa dijo en Washington
Uno de los compromisos firmados tiene una redacción que ahora se le volvió en contra.
La empresa se comprometió a ser un firme defensor de políticas que beneficien tanto a la industria del acero estadounidense como a la canadiense. En la carta, Joly señala que el presidente ejecutivo de Cliffs, Lourenco Goncalves, testificó el 14 de enero de 2026 ante el Caucus del Acero del Congreso estadounidense en respaldo de los aranceles de la Sección 232 contra Canadá y que llamó al país una máquina de dumping de acero. La ministra añade que Cliffs fue el primer firmante de un memorando de la industria dirigido a Trump el 28 de enero en el que se pedían gravámenes al acero.
En octubre, además, Stelco pidió al gobierno que la liberara de algunos de esos compromisos, incluida una reducción de sus obligaciones de empleo, alegando interrupciones sin precedentes en la industria.
Dónde están los puestos
Los 500 no están en un solo lugar y los avisos ya empezaron a llegar.
En septiembre, Cleveland-Cliffs anunció el cierre de parte de sus operaciones en Ontario, en las instalaciones de Hamilton y Lake Erie, con hasta 500 puestos eliminados, y citó los precios bajos del acero y los aranceles estadounidenses. El presidente del sindicato informó que 90 afiliados recibieron avisos de despido el 5 de octubre y que se esperaban 85 más para el final de la semana siguiente.
Del lado político, la líder del NDP de Ontario Marit Stiles dijo que los trabajadores temen que esto se convierta en una batalla legal muy larga y pidió alivio inmediato para los despedidos. El diputado conservador Michael Guglielmin criticó los plazos cambiantes y pidió acción concreta.
Lo que pasa si la carta no funciona
La herramienta más dura que mencionó la ministra tiene un nombre técnico y una consecuencia enorme.
Desinversión forzada significa obligar al dueño extranjero a vender el activo, y la Ley de Inversiones de Canadá la contempla expresamente. El artículo 40 de esa ley permite que un tribunal ordene a un comprador extranjero cumplir el compromiso escrito que dio, o directamente desprenderse del control del negocio canadiense. El mismo artículo prevé medidas menores: multas de hasta 10.000 dólares por día de incumplimiento, suspensión de derechos de voto y órdenes de entregar información.
La secuencia también explica la carta. Antes de llegar al tribunal, la ley exige un requerimiento formal al inversionista, y solo si ese requerimiento no se cumple el gobierno puede pedirle a un juez las medidas del artículo 40. Que una ministra nombre la desinversión en público es, en sí mismo, parte de la presión.
Lo que esto no resuelve en quince días es el sueldo de quien ya recibió el aviso. De ahí la crítica de Stiles: un pleito puede durar años y los recibos de la casa llegan cada mes.
Si usted es uno de los 500, o trabaja en la cadena
Hay cuatro gestiones concretas y conviene no esperar el resultado del pleito para hacerlas.
La primera es pedir por escrito el Record of Employment el mismo día del aviso, porque sin ese documento el seguro de empleo no arranca.
La segunda es revisar lo que le corresponde bajo la Ley de Normas de Empleo de Ontario: aviso de terminación según la antigüedad, indemnización por despido en los casos en que aplica y reglas más estrictas de aviso cuando el cierre es masivo.
La tercera, y esta aplica sobre todo a quien todavía no recibió el aviso, es preguntarle al empleador si evaluó el Workforce Retention and Retraining Program que el gobierno federal lanzó este mismo jueves, que permite reducir horas con complemento de ingreso en lugar de despedir. Pedirlo por su nombre completo cambia la conversación.
Y la cuarta, para quien trabaja en una empresa proveedora y no en la planta, es informarse sobre el despido temporal, que tiene límites de duración en la ley provincial y obligaciones para la empresa cuando se pasa de esos límites.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




