Crombie quiere el metro en Square One, pero no en este mandato

Bonnie Crombie presentó este martes un plan de siete puntos para extender la Línea 2 del metro desde Kipling hasta el centro de Mississauga. A menos de una semana de la elección, el propio calendario que publicó deja claro que en los próximos cuatro años no se construye: lo que se hace es el estudio.
Qué propone exactamente
El trazado que describió es corto de explicar y largo de ejecutar.
La Línea 2 se extendería hacia el oeste desde la estación Kipling, pasando por Sherway Gardens, hasta la zona del centro de Mississauga, cerca de Square One. El plan, que se llamó Mississauga Moves 2.0, incluye examinar la construcción elevada donde tenga sentido y organizar la obra alrededor de un nodo central que conecte el transporte existente con el futuro.
No dio un número total de estaciones. En el mismo paquete hay un segundo compromiso, menos vistoso pero mucho más inmediato: pide que el tren ligero Hazel McCallion abra a más tardar el 31 de diciembre de 2028.
Cuánto cuesta y quién pagaría
Es la parte del anuncio que quedó más abierta de todas.
Crombie dijo que los ingenieros de transporte creen que el precio podría ser mucho más bajo que mil millones de dólares por kilómetro, y que a ella le han mencionado 700 millones por kilómetro, aunque aclaró que eso se examinará en el caso de negocio.
Sobre el financiamiento, no presentó un esquema: dijo que buscará un camino hacia la participación federal y que le pedirá al concejo identificar fondos para la parte municipal del trabajo de planificación; o sea, que lo primero que se financia es el estudio y no la obra. Sobre la provincia, afirmó que hay apetito por el proyecto y que no ha escuchado una palabra negativa. La provincia y Metrolinx no han comentado la propuesta.
El calendario, que es lo que de verdad hay que leer
Un plan de transporte se juzga por sus fechas, no por su mapa.
En los primeros 100 días, se celebrarán reuniones con el Gobierno de Ontario, Metrolinx, la ciudad de Toronto y la TTC para avanzar en un caso de negocio conjunto; además, se realizarán más gestiones en Ottawa y se presentará una moción en el concejo. En el primer año, se formalizará un acuerdo de sociedad y se lanzará el estudio con financiamiento compartido. A los dos años, el caso de negocio inicial estará terminado y se presentará al concejo. Durante el resto del mandato, se definirá la ruta preferida y el método de ejecución, y se avanzará en el diseño, el trabajo ambiental y la negociación de fondos.
Leído de corrido, el mandato completo termina en el punto en que se sabe por dónde iría el metro y cuánto costaría, sin que la primera pala aparezca en el cronograma.
Qué responden los rivales
La reacción más dura vino por el lado del tiempo, no del trazado.
El concejal Alvin Tedjo dijo que es una idea linda pero que Crombie tuvo diez años para proponerla, criticó lo que llamó un plan de veinte mil millones que tomaría veinte años en construirse, y propone en cambio cinco rutas nuevas de autobús rápido. La concejala Dipika Damerla dijo que aceptaría un metro si la provincia lo ofrece, pero prefiere agregar dos paradas de GO en la línea Lakeshore y convertirla en un metro de superficie, que describió como más barato, más rápido y menos disruptivo. Son dos alternativas que se montan en años y no en décadas.
Hay un dato de contexto que explica el reproche de Tedjo: Crombie fue alcaldesa de Mississauga entre 2014 y 2024, antes de pasar a dirigir el Partido Liberal de Ontario. La alcaldesa actual es Carolyn Parrish, que ganó la elección parcial de 2024 y busca la reelección. A ella le pidieron comentarios sobre el plan y no respondió.
Lo que esto significa si usted viaja todos los días
Para quien vive en Mississauga y trabaja en Toronto, conviene separar lo que cambia pronto de lo que es una promesa de década.
Hoy ese viaje se hace casi siempre con un transbordo: un autobús de MiWay hasta el metro en el oeste de Toronto y de ahí la Línea 2, o el tren de GO Transit desde las estaciones de la línea Lakeshore. Un metro hasta Square One eliminaría ese transbordo, uno en cada dirección, todos los días. Para quien trabaja por turnos en limpieza, bodega, construcción o cuidado de personas, y sale de casa antes del amanecer, eso no es un detalle menor.
Pero la fecha realista de eso no está en esta campaña. Lo más cercano es el tren ligero Hazel McCallion, y ahí conviene mirar el calendario real y no la promesa: la obra iba a estar terminada en 2024, Metrolinx dijo en abril que la construcción del tramo inicial se cierra a comienzos de 2028, sin el circuito del centro ni la extensión a Brampton, y después de eso viene la fase de pruebas y puesta en servicio, que en el Eglinton Crosstown y en el Finch West sumó meses antes de que abrieran al público. El 31 de diciembre de 2028 que pide Crombie es entonces una exigencia sobre un cronograma que ya se corrió cuatro años, no una fecha confirmada.
Al votar el lunes, la pregunta útil no es cuál plan suena mejor, sino cuál de los candidatos ofrece un compromiso con fecha dentro del mandato que usted está eligiendo.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




