Basta recorrer buena parte de Toronto para notar un cambio evidente en el paisaje urbano. Donde antes predominaban antiguos estacionamientos, lotes vacíos o edificios de pocos pisos, hoy se levantan torres residenciales que transforman el perfil de la ciudad. Lejos de ser una tendencia pasajera, esta forma de crecer responde a una estrategia de planificación urbana que busca enfrentar la crisis de vivienda sin seguir expandiendo la ciudad sobre nuevos terrenos.
Durante la última década, Toronto ha apostado por la densificación, un modelo que consiste en construir más viviendas dentro de las zonas ya urbanizadas en lugar de extender continuamente los límites de la ciudad.
La decisión responde a varios factores. El primero es el crecimiento de la población. Toronto continúa siendo uno de los principales destinos para nuevos inmigrantes y residentes provenientes de otras provincias, lo que ha incrementado la demanda de vivienda en prácticamente todos los barrios.
Al mismo tiempo, el suelo disponible para construir nuevas urbanizaciones es cada vez más escaso. La existencia del Greenbelt, una amplia franja de áreas agrícolas y naturales protegidas alrededor del Área Metropolitana de Toronto, limita la expansión urbana y obliga a aprovechar con mayor intensidad los terrenos que ya cuentan con infraestructura y servicios.
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Una ciudad más compacta
La estrategia también busca reducir los costos asociados al crecimiento urbano. Extender la ciudad implica construir nuevas vías, redes de agua, alcantarillado, transporte público, escuelas y hospitales. Concentrar el desarrollo en sectores ya consolidados permite utilizar de manera más eficiente esa infraestructura.
Por esa razón, gran parte de las nuevas torres se construyen cerca de estaciones del TTC, corredores de transporte público o futuros proyectos de tránsito rápido. La idea es que más personas puedan vivir cerca de sus lugares de trabajo, estudio o servicios esenciales sin depender exclusivamente del automóvil.
¿Significa que desaparecerán los barrios de casas?
No.
La mayoría de los barrios tradicionales de viviendas unifamiliares seguirá existiendo, pero las políticas urbanas han comenzado a permitir una mayor diversidad de construcciones.
En los últimos años, Toronto flexibilizó algunas normas de zonificación para autorizar duplex, triplex, fourplex y pequeños edificios residenciales en sectores donde antes solo podían construirse casas unifamiliares. El objetivo es aumentar la oferta de vivienda sin alterar completamente la identidad de los barrios.
Al mismo tiempo, los grandes proyectos de condominios continúan concentrándose en corredores de transporte y antiguos sectores industriales que están siendo reconvertidos para uso residencial.
Un debate que continúa
La densificación no está exenta de controversias.
Mientras algunos residentes consideran que las nuevas torres generan congestión, presión sobre los servicios públicos y cambios en el carácter de los barrios, urbanistas sostienen que construir más viviendas es una condición necesaria para enfrentar la escasez habitacional y contener el aumento de los precios.
El desafío para la ciudad consiste en encontrar un equilibrio entre el crecimiento, la calidad de vida y la preservación de los espacios públicos.
Una ciudad que seguirá cambiando
Todo indica que el perfil urbano de Toronto continuará transformándose durante los próximos años. Los planes municipales contemplan la construcción de decenas de miles de nuevas viviendas para responder al crecimiento poblacional y a la meta provincial de aumentar significativamente la oferta habitacional.
Para quienes viven en la ciudad, esto significa que las grúas, los nuevos condominios y las obras de infraestructura seguirán siendo parte del paisaje. Más que un fenómeno inmobiliario, reflejan la forma en que Toronto intenta responder a uno de sus mayores desafíos: encontrar espacio para una población que no deja de crecer sin seguir extendiendo sus límites sobre áreas naturales y agrícolas.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





