La encuesta la hizo Interac. El resultado es incómodo de leer: quienes viven solos en Canadá gastan en promedio $102 dólares a la semana en alimentos. Quienes comparten hogar en pareja gastan alrededor de $80 por persona. Son $22 de diferencia por semana, más de $1,100 al año que se explican por algo muy simple: vivir solo no tiene descuento de volumen, no tiene con quién dividir el kilo de arroz ni la bolsa de papas que termina echándose a perder antes de que alguien la termine.
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¿Por qué la diferencia es tan grande?
El problema estructural es que la mayoría de los productos alimenticios en Canadá están diseñados para hogares de dos personas o más. Las porciones, los empaques, las promociones de “lleve dos y pague uno” todo está calibrado para quien comparte nevera y mesa. Quien no comparte asume el precio completo del empaque pequeño, que por unidad suele ser más caro que el grande, o compra el empaque grande y ve cómo la mitad termina en la basura.
Según la encuesta, el 32% de los canadienses que viven solos dijo que sus alimentos se echan a perder antes de que puedan consumirlos. No por descuido ni por desperdicio voluntario. Sino porque las porciones del supermercado no fueron pensadas para una sola persona.
¿Qué dicen quienes viven esto?
Casi ocho de cada diez personas en hogares unipersonales encuestadas dijeron que no logran bajar sus gastos de alimentos “sin importar lo que hagan”. Cambian de supermercado, comparan precios en aplicaciones, buscan días de descuento, prueban marcas genéricas. El número no baja de manera significativa. Porque el problema no está en las decisiones individuales, está en un mercado que no tiene una ecuación razonable para quien come solo.
La encuesta fue comisionada por Interac y realizada por la firma Burson entre el 8 y el 12 de mayo de 2026, con 1,500 adultos canadienses seleccionados aleatoriamente y ponderados por edad, género y región según el Censo de 2021.
¿Qué tiene que ver esto con los inmigrantes latinoamericanos?
Este dato golpea de manera directa a quienes llegan solos a Canadá, que es la situación de una parte importante de los inmigrantes latinoamericanos en los primeros meses o años de su proceso migratorio. Muchos arrancan solos: el cónyuge o los hijos llegan después, cuando la situación económica permite traerlos. Mientras tanto, quien llegó primero trabaja, paga arriendo y se alimenta con el presupuesto más caro que existe en el mercado.
A eso se suma, en muchos casos, el envío de remesas hacia América Latina. El sueldo de una persona sola en Toronto tiene que cubrir el mercado caro de vivir solo, el alquiler de un estudio que rara vez baja de $1,700 al mes, y el giro mensual para la familia que quedó atrás. La aritmética no cuadra. La encuesta de Interac pone números al por qué.
¿Hay alguna ayuda disponible?
El gobierno federal anunció un pago único del Beneficio de Comestibles y Elementos Esenciales que llegó el 5 de junio de 2026 para los hogares que califican. El monto depende del tamaño del hogar y del ingreso del año anterior. Para quienes lo recibieron, fue un alivio puntual. Para quienes no calificaron, porque su ingreso del año anterior fue muy alto, o porque su estatus migratorio no cumplía los requisitos. El martes siguiente, el mercado siguió costando lo mismo.
Lo que la encuesta no resuelve es el problema estructural: el mercado de alimentos en Canadá tiene un costo de soledad incorporado. Y mientras eso no cambie, los hogares unipersonales que son el tipo de hogar que más creció en Canadá en la última década, van a seguir pagando más por comer menos.
Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter





