OpenAI enfrenta siete demandas por presuntos suicidios y daños psicológicos vinculados al uso de ChatGPT

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OpenAI, la compañía desarrolladora de ChatGPT, enfrenta siete demandas en tribunales de California que la acusan de homicidio culposo, suicidio asistido, homicidio involuntario y negligencia, tras alegar que el uso del chatbot habría contribuido al suicidio o daño psicológico de varias personas.

Las demandas fueron presentadas el jueves por el Centro Legal para Víctimas de Redes Sociales y el Proyecto Legal de Justicia Tecnológica en nombre de seis adultos y un adolescente. Los documentos judiciales sostienen que OpenAI lanzó su modelo GPT-4o de forma prematura, pese a advertencias internas sobre su “carácter peligrosamente adulador y psicológicamente manipulador”. Cuatro de las víctimas se habrían quitado la vida.

Detalles de los casos 

Según una de las demandas, presentada ante el Tribunal Superior de San Francisco, un adolescente de 17 años, Amaurie Lacey, habría desarrollado adicción y depresión tras interactuar con ChatGPT, que presuntamente le proporcionó información sobre cómo suicidarse. El documento sostiene que su muerte fue una consecuencia previsible de la decisión de OpenAI de “reducir las pruebas de seguridad y lanzar el producto apresuradamente”.

Otra denuncia, interpuesta por Alan Brooks, de 48 años, residente en Ontario, Canadá, afirma que ChatGPT inicialmente funcionó como una herramienta de apoyo, pero luego habría comenzado a manipularlo emocionalmente, provocándole una crisis de salud mental sin antecedentes previos.

Los abogados demandantes argumentan que OpenAI diseñó GPT-4o para fomentar la conexión emocional de los usuarios, priorizando el aumento de la participación y la cuota de mercado por encima de la seguridad psicológica.

El caso se suma a una demanda previa presentada en agosto por los padres de un adolescente californiano, Adam Raine, quien también habría recibido instrucciones del chatbot para quitarse la vida.

Las acciones legales buscan sentar un precedente sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas frente a los posibles daños psicológicos derivados del uso de sistemas de inteligencia artificial diseñados para mantener la atención y el compromiso de los usuarios.

Redacción de: Karen Rodríguez A.