"El factor confianza ya não existe": un ex diplomático canadiense advierte que la negociación con Estados Unidos podría terminar mal

«No sé cómo va a terminar todo esto, pero en este momento parece que va a terminar en lágrimas». Quien lo dice no es un comentarista cualquiera, y no es el único que ve señales de alarma a una semana del plazo límite del 19 de agosto.

¿Quién es la voz detrás de la advertencia?

Colin Robertson, vicepresidente y fellow del Canadian Global Affairs Institute, participó en las negociaciones del TLCAN original y también en las del CUSMA, el tratado que lo reemplazó entre México, Estados Unidos y Canadá. No es alguien que hable a la ligera sobre el estado de la relación comercial entre los dos países, y por eso pesa lo que dijo el 13 de agosto.

¿Qué cambió desde la primera negociación?

Para Robertson, la diferencia con rondas anteriores no es solo de números. «El factor confianza ya no existe», dijo, apuntando a que el actual gobierno estadounidense simplemente disfruta de los aranceles como herramienta, a diferencia de administraciones previas que priorizaban la integración económica norteamericana por encima de la disputa arancelaria.

Divide y vencerás: la estrategia que preocupa a los expertos

La advertencia de Robertson no está sola. Un grupo de académicos consultados por medios canadienses el mismo 13 de agosto coincide en que Washington podría estar explotando las diferencias entre provincias para debilitar la posición negociadora de Ottawa. Stewart Prest, politólogo de la Universidad de British Columbia, lo resumió así: distintas partes del país pueden terminar tratadas de forma distinta, y eso, dijo, «se presta a una estrategia de divide y vencerás».

Los números respaldan la preocupación. Según el análisis, Columbia Británica tiene el 13,7% de sus exportaciones expuestas a los aranceles, Quebec el 10,8% y Ontario el 9%, mientras que Alberta y Saskatchewan quedan casi blindadas, con apenas el 1% expuesto gracias a exenciones específicas para el sector energético. Louise Blais, ex diplomática designada por Quebec como enviada oficial para la revisión del CUSMA, puso el problema en términos muy concretos: «algunas empresas ya están pensando en cerrar porque sus pedidos bajaron».

¿Aguanta la unidad entre provincias hasta el 19 de agosto?

Es la pregunta que más incomoda en Ottawa esta semana. Si el reparto desigual del golpe arancelario termina fracturando el frente común entre provincias, Washington gana margen para negociar por separado con cada una, justo el escenario que tanto Robertson como los académicos ven asomar. Quien vive en una provincia con exposición alta a esta disputa, como Quebec, British Columbia u Ontario, va a sentir ese desenlace mucho antes que quien vive en Alberta.

Redacción de: Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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