México y Colombia están entre las cinco nacionalidades más deportadas de Canadá este año

La agencia de servicios fronterizos ejecutó 10.607 expulsiones en la primera mitad de 2026. México aparece segundo en la lista de nacionalidades, con 1.573 personas, y Colombia quinto, con 354. Más de la mitad de todas esas salidas se procesaron desde Quebec.
¿Qué dicen las cifras?
Entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026, la agencia fronteriza canadiense removió del país a 10.607 personas declaradas inadmisibles. Encabeza la lista India, con 3.323; le sigue México con 1.573, Haití con 431, Estados Unidos con 372 y Colombia con 354.
El desglose por motivo desmonta una idea bastante extendida. La gran mayoría, 8.551 casos, corresponde a solicitantes de refugio removidos por incumplimiento migratorio, es decir, personas cuyo caso de asilo fue rechazado y que agotaron sus instancias. Otros 1.303 son personas que nunca pidieron refugio y también incumplieron. Los casos por criminalidad fueron 624, los de tergiversación 55 y los vinculados a crimen organizado 41. Sumadas, esas tres últimas categorías representan menos del 7% del total.
¿Por qué Quebec concentra tanto?
De las 10.607 remociones, 5.467 salieron de Quebec y 2.674 del área metropolitana de Toronto. La provincia procesa más del doble que la región de Toronto, y eso tiene que ver con que Quebec ha recibido durante años la mayor parte de los solicitantes de asilo que cruzan desde Estados Unidos.
En un reportaje publicado en junio, abogados de inmigración en Montreal describieron las tácticas de la agencia en la provincia como «duras y sin precedentes»: agentes que abordan a personas en su lugar de trabajo, en escuelas y en lugares de culto sin contacto previo, detenciones en el primer encuentro y salidas ejecutadas antes de que se alcancen a presentar recursos. Son caracterizaciones de los abogados que llevan esos casos, no una descripción oficial del procedimiento.
¿Qué significa para una familia con caso rechazado?
El dato central es que la maquinaria de remoción está funcionando a un ritmo alto y que el grupo mayoritario no son personas con antecedentes penales, sino solicitantes de asilo cuyo caso no prosperó. Para una familia mexicana o colombiana en esa situación, la diferencia entre tener un plan legal listo y no tenerlo puede medirse en días.
Lo que sí conviene saber: una orden de remoción no siempre es inmediata ni definitiva, y existen recursos como la evaluación de riesgo antes de la remoción o la solicitud por motivos humanitarios, pero todos tienen plazos estrictos que empiezan a correr desde que el caso se rechaza. Consultar con un abogado o un consultor regulado en el momento del rechazo, y no cuando ya hay una fecha de vuelo, es la diferencia práctica entre tener opciones y no tenerlas.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

