Los trabajadores de GM en Ontario ratificaron su contrato y Oshawa recupera la producción de la Sierra pesada

Más de 4,600 miembros de Unifor aprobaron el domingo los nuevos contratos de tres años con General Motors, un acuerdo que trae alzas salariales, bonos y, sobre todo, más de mil millones de dólares en inversiones comprometidas para las plantas canadienses de la empresa. Llega mientras Washington amenaza con subir al 50% el arancel a los autos y autopartes canadienses desde enero de 2027.
¿Qué se votó y con cuánto respaldo?
El acuerdo general se aprobó con 80,5% de los votos y el de la planta CAMI, en Ingersoll, con 96,5%. Cubre a los trabajadores de la ensambladora de Oshawa, la planta de propulsión de St. Catharines, Woodstock e Ingersoll.
¿Qué gana el trabajador en el bolsillo?
El contrato trae aumentos de 3% anual durante los tres años. La tarifa plena de producción queda en $50.20 por hora y la de oficios calificados en $62.71.
A eso se suman un bono de productividad y calidad de $10,000 para los miembros elegibles, otro bono de $2,000 en diciembre y la renovación del ajuste por costo de vida. El plan de mantenimiento de ingresos, que protege a quien queda temporalmente sin trabajo, se extendió hasta mayo de 2028.
La parte que decide si esos empleos existen en cinco años
Lo que sostiene el acuerdo no son los porcentajes sino las inversiones. La presidenta nacional de Unifor, Lana Payne, lo resumió así: “Estos acuerdos comprometen más de mil millones de dólares en inversiones vitales para las instalaciones canadienses de GM, con una nueva transmisión de próxima generación de fuente única en la planta de propulsión de St. Catharines y el regreso de la producción de la GMC Sierra pesada de próxima generación a Oshawa.”
En cifras concretas: $144 millones para la Sierra pesada en Oshawa, $215 millones para la transmisión de nueva generación en St. Catharines, que arranca a finales de 2029, y $63 millones en estampado y mejoras en Oshawa. A eso se suma un compromiso previo de $691 millones para un motor V8 de sexta generación, y es la suma de todo eso la que supera los mil millones. El acuerdo de no cierre de plantas se renueva a partir del 21 de septiembre.
¿Por qué esto importa más que un contrato cualquiera?
Porque se firmó bajo amenaza. El presidente Trump anunció que desde el 1 de enero de 2027 subirá al 50% el arancel sobre autos, acero y autopartes canadienses, y la industria automotriz de Ontario es el blanco directo de esa medida.
Un compromiso de producto y de inversión, con fecha y con planta asignada, es la única garantía real que un sindicato puede llevarse a casa en un escenario así. No cancela el riesgo arancelario, pero le pone un ancla.
Lo que significa para el trabajador latino en Ontario
En el corredor automotriz de Oshawa, Ingersoll y St. Catharines trabajan miles de personas de origen latinoamericano, en la línea, en oficios calificados y en la larga cadena de proveedores de autopartes que gira alrededor de esas plantas. Cuando GM se compromete a traer un producto nuevo a Oshawa, el efecto no se queda en la ensambladora: se reparte por decenas de talleres y empresas medianas donde el empleo latino es alto y donde la incertidumbre arancelaria se venía sintiendo desde hace meses.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

