Los aranceles canadienses arrancan el 8 de septiembre y la lista todavía se está moviendo

El 8 de septiembre entran en vigor los aranceles de represalia que Canadá aplicará a cientos de productos estadounidenses, con tasas de 15%, 25% y 50% según el bien. Es la respuesta de Ottawa al arancel del 50% que Washington impuso desde el 22 de agosto sobre $27,600 millones en bienes canadienses.

¿Qué se encarece y cuánto?

El paquete está organizado en tres escalones. En el más alto, de 50%, quedaron productos lácteos como la leche en polvo, el suero y la caseína, además de miel, melaza, mezclas de panadería, cosméticos y productos de belleza, madera contrachapada, papel y pulpa, artículos de plástico, textiles y ropa.

En el escalón de 25% aparecen quesos como el cheddar, el brie y la mozzarella, madera aserrada de pino, abeto y pícea, papel kraft, productos de papel tisú y alfombras. El resto de los bienes alcanzados por la medida paga 15%.

La lista no está cerrada

Ottawa la ha ajustado más de una vez desde el anuncio inicial. Los pescados y mariscos estadounidenses salieron de la versión original y fueron reemplazados por otros productos, y el 28 de agosto el gobierno confirmó un nuevo ajuste. En la lista oficial vigente aparecen, con arancel de 50%, productos que no estaban en el primer anuncio: el carbón vegetal, los envases de vidrio (botellas, frascos, ampollas y recipientes similares), los artículos de yeso como paneles y placas, y el material impreso, incluidas fotografías, dibujos y grabados.

Finance Canada explicó que los ajustes salieron de consultas con las provincias y con los sectores productivos. Para quien importa, la advertencia práctica es sencilla: la lista publicada puede seguir cambiando hasta el mismo día en que entra en vigor, así que conviene revisar la versión oficial antes de firmar una orden de compra.

¿Qué acompaña a los aranceles?

Junto con las contramedidas, el gobierno anunció un paquete de apoyo de $7,500 millones. Incluye $1,500 millones para la Regional Tariff Response Initiative, orientada a dar liquidez a pequeñas y medianas empresas; $500 millones para el programa Pivot to Grow del Business Development Bank; $2,000 millones para el Canada Strong Diversification Fund; y $3,500 millones en apoyos de respuesta rápida, que contemplan flexibilidades en el seguro de desempleo y un programa de retención y recapacitación de trabajadores.

El ministro François-Philippe Champagne planteó la decisión en términos políticos: “Cuando Estados Unidos pidió demasiado y ofreció muy poco, elegimos defender a los canadienses.” La ministra Mélanie Joly apuntó a lo que viene: “Canadá no se limitará a responder al cambio, vamos a darle forma, construyendo una economía más fuerte.”

Lo que se va a sentir en la casa y en el trabajo

Para la familia latina que hace mercado, los renglones que más se van a notar son los lácteos importados, la ropa, los artículos de plástico y los envases, categorías que ya venían presionadas antes de esta medida.

Para el dueño de un restaurante, una tienda o una distribuidora que trae insumos de Estados Unidos, quedan pocos días para revisar la lista producto por producto, adelantar compras si tiene el flujo de caja para hacerlo, o empezar a buscar proveedor canadiense.

Y para el trabajador, la parte del anuncio que más le concierne no son los aranceles sino los $3,500 millones de respuesta rápida: ahí es donde están las flexibilidades de EI y el programa de retención y recapacitación, que es a lo que habrá que recurrir si su sector empieza a recortar.

Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter

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