Desarrollan videojuego que permite estudiar cómo las personas autistas procesan información

Investigadores de la Universidad de Boston desarrollaron un videojuego que permite estudiar cómo las personas dentro del espectro autista perciben y procesan la información. La herramienta fue diseñada para ser accesible y poder ser utilizada incluso por personas que no se comunican verbalmente.
El objetivo es facilitar la participación de un grupo de personas que con frecuencia enfrenta dificultades para completar las tareas utilizadas en investigaciones sobre autismo. Esto podría ampliar la cantidad y diversidad de participantes en futuros estudios sobre el funcionamiento del cerebro autista.
En Canadá, uno de cada 44 niños, equivalente al 2,25%, fue diagnosticado con autismo durante 2023-2024, según el Sistema Canadiense de Vigilancia de Enfermedades Crónicas. Las características del espectro autista varían entre las personas, pero pueden incluir diferencias en la comunicación y las habilidades sociales, además de comportamientos restringidos y repetitivos.
Estas diferencias han llevado a que algunas investigaciones dependan de familiares o cuidadores para obtener información sobre las experiencias de personas con mayores dificultades de comunicación.
Un videojuego para estudiar la percepción sensorial
El videojuego fue utilizado en un ensayo clínico para analizar un posible mecanismo relacionado con las diferencias perceptivas en el autismo, conocido como integración de evidencia ruidosa. Este proceso está relacionado con la manera en que el cerebro reúne información sensorial a lo largo del tiempo para construir una percepción del entorno.
El juego presenta a los participantes un mapa del tesoro en el que deben encontrar gemas. Para localizarlas, deben identificar destellos que aparecen en los bordes de la pantalla. Durante la actividad, los investigadores modifican características de esos estímulos, como su duración, frecuencia y cantidad. A través del desempeño de los jugadores, los investigadores pueden recopilar información sobre su capacidad para percibir los estímulos, tomar decisiones y aprender las reglas de la actividad.
Una de las características principales del videojuego es que no requiere instrucciones verbales. Esto permite reducir las dificultades asociadas con la comunicación y establecer condiciones similares para participantes con diferentes características dentro del espectro autista.
El estudio incluyó a 300 niños de entre 11 y 17 años. De ellos, 200 presentaban trastorno del espectro autista y los 100 restantes eran hermanos neurotípicos.
La mayoría de los participantes comprendió rápidamente las reglas del juego y pudo adaptarse cuando la dificultad aumentó. Sin embargo, los investigadores observaron diferencias significativas en la curva de aprendizaje entre los participantes autistas y aquellos que no presentaban el trastorno del neurodesarrollo.
Cuando se modificaron determinados elementos del juego, incluidos pulsos de luz programados, los participantes autistas mostraron mayores dificultades para integrar toda la información sensorial disponible. En comparación con los participantes no autistas, necesitaron más tiempo para aprender el funcionamiento del juego y presentaron una menor precisión en algunas de las tareas.
Los resultados apuntan a diferencias en la integración perceptiva, un proceso mediante el cual el cerebro acumula información a lo largo del tiempo para construir una representación más completa del entorno.
Los resultados del estudio, publicados en Science Advances, sugieren que los videojuegos pueden convertirse en herramientas para estudiar determinados procesos cognitivos y perceptivos en personas autistas.
El videojuego no fue diseñado como una herramienta de diagnóstico. Su principal utilidad en esta etapa es permitir a los investigadores medir determinados aspectos de la percepción, el aprendizaje y la toma de decisiones sin depender exclusivamente de la comunicación verbal.
Los investigadores plantean que esta metodología podría utilizarse posteriormente en ensayos clínicos relacionados con el autismo y otros trastornos del neurodesarrollo. En particular, podría servir para medir cambios en determinadas capacidades cognitivas o perceptivas durante la evaluación de tratamientos.
La posibilidad de incluir en este tipo de investigaciones a personas con diferentes niveles de comunicación podría contribuir a obtener una visión más amplia de la diversidad existente dentro del espectro autista y de las diferencias en la manera en que cada persona procesa la información sensorial.
Redacción de: Karen Rodríguez A.




