Carney dice que Estados Unidos se acerca, pero no garantiza que Trump firme

El primer ministro dijo el lunes en Ottawa que hay una leve intensificación en las conversaciones comerciales con Estados Unidos y que cualquier avance se debe a que Washington se está acercando a la posición canadiense. Preguntado si Trump honraría un acuerdo firmado, respondió que no lo sabe. De ese pulso dependen los empleos industriales de Ontario y los precios de lo que Canadá importa.
Qué dijo el lunes, y qué no dijo
Las dos frases que importan de la comparecencia son cortas y están medidas. La primera: en la medida en que se haya dado algún avance, es porque Estados Unidos se está acercando a la posición de Canadá. La segunda: Canadá tiene líneas de fondo muy claras, líneas rojas, que fueron la razón por la que no firmó lo que se le ofreció en agosto.
Carney añadió que el país está listo para firmar un acuerdo que sirva a los intereses canadienses, y que lo juzgaría como un conjunto y no renglón por renglón. Lo que no hizo fue poner fecha.
Del lado estadounidense, las señales fueron similares, aunque no idénticas. El asesor de la Casa Blanca, Kevin Hassett, dijo que están muy cerca de llegar finalmente a un acuerdo, y Trump afirmó que se acercan a uno que será muy bueno para todos, mientras un funcionario estadounidense citado por Bloomberg sostenía que Washington todavía no considera que Canadá esté ofreciendo lo suficiente.
Por qué agosto sigue en el centro de todo
El 21 de agosto las conversaciones se rompieron, y de ahí sale la situación actual.
Tras la ruptura, Trump impuso aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, y Canadá respondió con contramedidas sobre un valor similar de productos estadounidenses. La oferta estadounidense de agosto habría mantenido los aranceles sobre acero, aluminio y automóviles, aunque a tasas más bajas, y uno de los puntos que hizo caer la negociación fue el desacuerdo sobre si ese alivio se extendía también a los camiones medianos y pesados.
Esa es la razón por la que Carney insiste en que no firma lo mismo que rechazó hace dos meses. Firmar aquello habría significado dejar en pie los aranceles sobre acero y automóviles, que son dos de los pilares del empleo industrial de Ontario.
Lo que ya se movió la semana pasada
Mientras la negociación grande sigue abierta, Washington hizo un pequeño ajuste a su lista que entrará en vigor a fines de este mes.
Algunos productos canadienses salen del arancel del 50% al entrar a Estados Unidos, entre ellos algas, ciertas cajas de empaque y algunas láminas de madera. Al mismo tiempo entran otros a la lista, como cacao en polvo, pisos de vinilo y champús. Según el abogado comercial Robert Glasgow, citado por CP24, se agregaron más renglones de los que se eliminaron.
La senadora republicana Susan Collins, de Maine, reconoció haber gestionado exenciones para productores de arándanos, papas, manzanas y algas de su estado, por lo que los renglones que se movieron no respondieron a la lógica del comercio bilateral, sino a una campaña electoral estadounidense. El abogado Barry Appleton lo resumió así: Washington no bajó el muro arancelario, movió algunos ladrillos de lugar.
Conviene precisar algo para no confundir el efecto. Esta lista grava productos canadienses que entran a Estados Unidos, de modo que lo que golpea no es la góndola del supermercado canadiense sino la facturación del productor y del exportador de este lado.
La fecha que marca el ritmo
Hay una fecha que explica buena parte del movimiento de las últimas semanas. Las elecciones de medio término en Estados Unidos son el 3 de noviembre, y fuentes citadas por CTV dicen que la Casa Blanca tiene apetito de acuerdo precisamente por la vulnerabilidad política de Trump antes de ese día. El riesgo de ese razonamiento es simétrico: si la ventana se abre por una elección, también puede cerrarse cuando esa elección pase.
Dónde se nota esto en una casa
Un acuerdo comercial suena lejano, y sin embargo esto llega a la mesa por tres vías distintas, cada una con su propio mecanismo.
La primera es el empleo, y es la más directa. Acero, aluminio y automóviles son los sectores que están sobre la mesa, y son los mismos que concentraron las malas noticias laborales de este mes en Ontario: los despidos de Stelco que contamos el 9 de octubre, el plazo que corre sobre sus activos del que hablamos el 23, y el conflicto en Stellantis del 20, con los 2.200 trabajadores de Brampton en situación de despido desde que la planta se detuvo.
La segunda es el precio, y aquí el mecanismo es el inverso. Lo que encarece la compra en Canadá no son los aranceles estadounidenses, sino las contramedidas canadienses, que recaen sobre un valor de los productos importados de Estados Unidos similar al que Washington gravó. Nosotros documentamos el 13 de octubre cómo el costo del diésel se traslada al precio de la comida, y ese mismo encadenamiento se repite cuando sube el precio de un insumo importado.
La tercera es el presupuesto federal del 5 de noviembre, dos días después de las elecciones estadounidenses. Si hay un acuerdo previo, el documento se redacta sobre la base de un supuesto. Si no lo hay, se escribe sobre otro, y en ese segundo caso la ayuda a las industrias afectadas por aranceles pasa a ser la discusión central de noviembre y diciembre.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




