El 97% de los que votaron en Stellantis autorizó una huelga por Brampton

Unifor anunció el lunes que el 97,3% de los afiliados que votaron respaldaron otorgarle al comité negociador la facultad de convocar una huelga. La votación se hizo el 17 y el 18 de octubre, y el centro de la pelea es el futuro de la planta de Brampton.
Qué pasa con Brampton
La planta está parada desde finales de 2023 y ahí empieza todo.
La producción del Dodge Charger, el Challenger y el Chrysler 300 terminó en diciembre de 2023. Desde entonces, más de 2.200 afiliados del Local 1285 de Unifor están en situación de despido temporal.
Stellantis frenó el proyecto de reacondicionamiento de la planta y se llevó a otra parte el programa del próximo Jeep Compass. Ahora está en conversaciones para venderle las instalaciones a Roshel, una empresa de defensa con sede en la misma Brampton. Hay un memorando de entendimiento firmado, pero la venta no se ha cerrado.
La empresa sostiene que no encontró un caso de negocio sostenible para reanudar la producción automotriz ahí. Unifor no está de acuerdo y pide que Stellantis cumpla los compromisos de manufactura que había asumido en Canadá.
Por qué un mandato de huelga no es una huelga
Conviene explicar la diferencia, porque es la que define si la planta se detiene o no.
El voto le da al comité negociador la autorización para convocar un paro. No lo convoca. Y en Ontario hay un paso previo obligatorio: alguna de las dos partes tiene que solicitar lo que se llama un No Board report, un informe que la provincia emite cuando descarta nombrar una junta de conciliación, y que abre el reloj legal para una huelga o un cierre patronal.
Ninguna de las dos partes lo ha pedido todavía, así que el sindicato no está en posición legal de parar. Lo que cambió es el peso que lleva a la mesa.
Qué está pidiendo cada lado
Según Unifor, la empresa condicionó el acuerdo económico general a que se firme antes lo del cierre y la venta de Brampton.
El sindicato quiere que la manufactura automotriz se quede en esa planta y no pase a una compañía que no ensambla autos. James Stewart, presidente del Local 444, describió el resultado de la votación como un mensaje de unidad y fuerza, y Lana Payne, presidenta nacional de Unifor, dijo que los afiliados están decididos a lograr un acuerdo justo que proteja los empleos de los trabajadores automotrices canadienses.
Del otro lado, la vocera de Stellantis, LouAnn Gosselin, afirmó que la empresa mantiene su compromiso de negociar de buena fe.
A quién le llega la onda en el GTA
Brampton concentra una parte grande de nuestra audiencia, y el efecto de este conflicto no se queda dentro de la fábrica.
La cadena de autopartes del sur de Ontario depende de que las líneas sigan andando, y ahí trabaja mucha gente de la comunidad en producción y en logística. En Windsor, donde Stellantis restableció un tercer turno en febrero, un paro tendría el mismo efecto hacia atrás en la cadena.
A eso se suma el contexto que venimos cubriendo desde septiembre con el caso de Stelco, de una industria presionada por los aranceles estadounidenses y con el gobierno federal metido en la discusión sobre compromisos de empleo.
Si usted trabaja en una autoparte, averigüe esto ahora
No hace falta ser afiliado de Unifor para que un paro ajeno le toque el sueldo.
Si la ensambladora se detiene y su empleador le reduce los turnos o lo manda a casa, eso se llama despido temporal y tiene reglas definidas en la Ley de Normas de Empleo de Ontario, con límites de duración y con obligaciones para la empresa cuando se pasa de esos límites.
También existe la posibilidad de reclamar seguro de empleo, que se tramita con el Record of Employment que emite el empleador. Averiguar cómo funciona eso con la semana tranquila sale mucho más barato que averiguarlo el día que llegue el aviso.
Redacción de Mauricio Navas Talero LJI Reporter




